¿Qué tan sorpresiva e inesperada fue la decisión del Banco de México (Banxico) de hacer un recorte más en la tasa de interés de referencia en su decisión de política monetaria de esta primera semana de noviembre?

El jueves 5 de noviembre se anunció que la Junta de Gobierno del banco central mexicano decidió, por mayoría de 3 a 2, realizar un “ajuste puntual” y reducir en un cuarto de punto la tasa de referencia a un nivel de 6.25 por ciento.

Justificó el recorte señalando que el proceso desinflacionario continúa sin presiones de demanda visibles y con condiciones de holgura en la economía que limitan el traspaso del tipo de cambio a los precios.

“Hacia delante, la Junta de Gobierno considera que mantener la tasa por un tiempo prolongado en el nivel alcanzado apoyará la convergencia de la inflación a su meta y será adecuado para enfrentar los retos macroeconómicos externos”, expuso Banxico en su comunicado.

El mensaje principal es que se realizó un ‘ajuste fino’ y se planteó hacer una ‘pausa prolongada’.

En la Encuesta Citi de Expectativas publicada el miércoles, un día antes de la decisión de Banxico, la previsión de la mayoría de analistas era que, para el cierre de 2026, la tasa se mantendría sin cambios en 6.50 por ciento.

De los 36 analistas encuestados, 20 no esperaban ningún movimiento, 6 anticipaban el recorte en esta reunión de noviembre, mientras que 10 pronosticaron un movimiento durante 2027.

Previamente, en la decisión de septiembre, Banxico decidió por unanimidad mantener la tasa de referencia en 6.50 por ciento por tercera ocasión consecutiva.

Sin embargo, las minutas de esa reunión dejaron ver que la discusión central en la Junta de Gobierno fue que había condiciones para hacer un recorte más en la tasa.

En esa decisión de septiembre, el banco central subrayó en su comunicado un mensaje importante:

“Dado que las condiciones macroeconómicas en México son distintas a las de Estados Unidos, la política monetaria no tendría que reaccionar de manera mecánica ante los ajustes previstos a la tasa de fondos federales”.

El desacoplamiento de la Reserva Federal (Fed) estadounidense fue uno de los cambios más importantes en la guía prospectiva dentro del comunicado de Banxico de septiembre.

Las minutas mostraron que 3 integrantes de la Junta, que fueron identificados por los analistas como la gobernadora Victoria Rodríguez y los subgobernadores José Gabriel Cuadra y Omar Mejía, plantearon ampliar el desacople de la Fed con un recorte más este año.

El recorte de esta semana se aprobó por mayoría de 3 a 2, con los votos de los miembros de la Junta que, según las minutas de la reunión anterior, se mostraron abiertos a considerar un ‘recorte puntual’ a pesar de que la Fed adoptó una retórica más restrictiva: Rodríguez, Cuadra y Mejía.

Los subgobernadores Galia Borja y Jonathan Heath votaron a favor de mantener la tasa en 6.50 por ciento.

La unanimidad de las últimas tres decisiones de política monetaria quedó atrás.

Dos de los equipos de análisis que anticiparon el recorte de esta semana fueron los del banco Barclays y la casa de bolsa Finamex, cuyos economistas en jefe, Gabriel Casillas y Víctor Gómez, respectivamente, compartieron sus reflexiones con quien esto escribe.

Víctor Gómez lo explicó así: “hay dos formas de verlo. Una parte es el mercado y otra parte son los analistas. Si lo vemos por el lado de los analistas, de los 24 que encuesta Bloomberg, únicamente 5 atinamos; en ese sentido, a la mayoría de los analistas sí los sorprendió el Banco de México. Y por el otro (lado) está el tema del mercado, yo te diría que, si vemos la curva de los swaps de TIIE de fondeo, que es donde podemos ver el comportamiento de las tasas, el movimiento estaba bastante anticipado. Si lo veíamos en el horizonte de noviembre-diciembre, prácticamente estaba descontado”.

Gabriel Casillas dijo que “era un pronóstico bastante difícil”, porque si bien “teníamos varias razones por las cuales podíamos pensar que Banxico quería hacerlo”, hacia adelante hay retos importantes por el lado de la inflación.

También “era difícil saber no sólo si estos 3 miembros de la Junta de Gobierno tenían la intención, sino si lo iban a hacer dadas las circunstancias, pero fuera de eso, yo creo que (la baja) sí estuvo telegrafiada”, abundó.

Con independencia de que la decisión fue polémica y desató controversias, los analistas coinciden en que se trató de un ‘ajuste puntual’ y no del reinicio de un ciclo de recortes, que sería totalmente anticlimático.