La situación de seguridad en Ceuta afronta un nuevo foco de preocupación tras casi dos meses marcados por la presión migratoria y varios incidentes contra las patrullas desplegadas. El analista de Seguridad y Terrorismo Internacional Chema Gil Garre advierte ahora sobre la aparición de mensajes y amenazas de inspiración yihadista dirigidos a militares españoles.

Durante su intervención en Espejo Público, Gil Garre aseguró que su equipo había observado un cambio en el riesgo existente. «Hemos detectado en el sistema digital de las organizaciones y perfiles yihadistas que es el momento de actuar», afirmó. Según su análisis, algunas publicaciones contienen fotografías de soldados e identifican a efectivos concretos.

El especialista recordó que ya había alertado sobre comunicaciones difundidas desde Ceuta y Castillejos en las que presuntamente se informaba acerca de los movimientos de las unidades policiales y militares. Esos avisos también circularon durante los días en los que se produjeron ataques que dejaron varios soldados heridos.

Críticas a las medidas de protección

Gil Garre cuestionó la respuesta proporcionada a los efectivos: «Frente a toda esta situación no hay reglas operativas de enfrentamiento claras establecidas y les han dado a los soldados gas pimienta, como si fuera un ciudadano más, esto es de locos».

El analista considera que las medidas adoptadas no se corresponden con unas amenazas que, de acuerdo con su informe, ya aparecen en redes mediante mensajes que combinan soberanismo, religión y llamamientos a la violencia.

Última hora de la crisis en Ceuta |

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Otra de las circunstancias que inquietan al experto es la entrada de un conductor que estuvo cerca de arrollar a miembros de las fuerzas de seguridad en la frontera y consiguió acceder al centro de la ciudad sin ser localizado. «¿Este individuo quién es? ¿Por qué se introduce de esa manera en Ceuta?», planteó.

El especialista afirmó asimismo que habrían llegado perfiles «mucho más determinados a actuar criminalmente». Su principal temor es que una agresión de mayor gravedad provoque una escalada: «Si consiguen herir gravemente a un militar o matarlo, el asunto escalará a unos niveles muy preocupantes». Gil Garre recordó finalmente que España se encuentra en el nivel 4 de alerta antiterrorista. Este grado corresponde oficialmente a un riesgo alto dentro de una escala de cinco niveles y lleva asociada la activación de medidas adaptadas a la amenaza evaluada en cada momento.