La huelga general del 11 de noviembre ha puesto en marcha mecanismos sindicales para hacer de esa jornada un hito histórico. Partidos y sindicatos utilizan sus estructuras internas para canalizar la protesta y formar a piquetes y manifestantes con el objetivo de que sean algo más que partícipes activos en la huelga y las consiguientes manifestaciones.
Una de las entidades más activas es el sindicato CGT, que ha organizado cursillos para afrontar la huelga general. El pretexto oficial es la carestía de la vida y la reivindicación de mayores salarios y recortes en la jornada laboral, pero el objetivo último es dejar patente el encarecimiento de la vivienda, uno de los bienes básicos del estado del bienestar. "Luchamos por el derecho a la vivienda de la clase obrera y unos salarios dignos. ¡Contra toda la clase política! ¡Arriba los salarios y abajo el negocio de la vivienda! ¡CGT, como clase obrera en los centros de trabajo y de nuevo en la calle!", arenga el sindicato anarquista en sus consignas. La CGT, que tiene un peso crucial en algunos segmentos laborales, es uno de los sindicatos más combativos.
El propio exsecretario general del sindicato en Cataluña entre 2014 y 2022, el arqueólogo Ermengol Gassiot, fue el encargado de impartir una jornada de formación sobre "Cómo hacemos la huelga del 11-N masiva", que contenía dos temas clave: "¿Cómo presentamos la huelga en los centros? ¿Cómo desarticular a los esquiroles?". La jornada se podía seguir tanto presencialmente, en la sede del sindicato, como telemáticamente. Unos días antes, convocaba una concentración en la plaza Universidad de Barcelona como "un nuevo paso en la organización de la huelga general" y distribuía carteles con el lema "Vivir nos cuesta la vida". En un texto difundido a través de sus canales sociales, la CGT destacaba: "Trabajar no garantiza vivir con dignidad y cobrar un salario no asegura acceder a una vivienda digna. Es preciso recuperar nuestros derechos".
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Alejandro RequeijoUn escrito de la Comandancia obliga a los agentes encargados de la seguridad ciudadana a estar disponibles "salvo causas de fuerza mayor" de cara a las dos fechasEn Cataluña, 11 sindicatos firmaron un manifiesto en el que sostienen que "el PIB sube, pero la precariedad se extiende". En esa plataforma se encuadra la CGT, pero también otras centrales, como todos los sindicatos independentistas (Intersindical, IAC, COS), la CNT, Solidaridad Obrera, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), el Sindicato de Inquilinas o la Coordinadora de Sindicatos de Vivienda (COSHAC), entre otros. La plataforma controla al menos 108 comités de huelga, tanto de Barcelona como de otras ciudades de Cataluña.
Las prácticas de los huelguistasEl manifiesto afirma que "la vivienda se ha convertido en un bien inaccesible para muchos de nosotros: hoy, el coste medio para acceder a una vivienda supera el 50% de los ingresos. Mientras los grandes especuladores concentran cada vez más propiedades, los trabajadores son condenados a unos alquileres impagables, a vivir endeudados, a soportar pisos en mal estado o a no poder independizarnos".
Una de las convocatorias para preparar los 'correcomercios'. (CGT)El manifiesto denuncia que "nos dicen que esta es la legislatura de la vivienda o que la economía va mejor que nunca. Pero, en realidad, los trabajadores no hemos notado nada de todo esto y seguimos padeciendo para vivir dignamente". El manifiesto termina exigiendo la bajada del precio de los alquileres, la prohibición de desahucios sin alternativa y contratos indefinidos, la expropiación de pisos de bancos y fondos buitre, la construcción de un parque público de viviendas, el reconocimiento de los derechos sindicales, el aumento del SMI a los 1.600 euros, la reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales y el incremento de los salarios por la pérdida efectiva del poder adquisitivo.
Para ensayar la huelga, la plataforma de los 11 sindicatos comenzó este viernes una apretada agenda de actividades preparatorias de la gran jornada del 11-N. Entre esas actividades hay reparto de octavillas, "agitación megafónica", confección de pancartas, talleres diversos, asambleas abiertas, paradas informativas y, especialmente, "correcomercios" y realización de "piquetes informativos". Los "correcomercios" son visitas a los comercios para que se sumen a la huelga. "Pasamos por los comercios con el cartel 'Este comercio apoya la huelga'. ¡Ven, tengas experiencia o no, te lo explicaremos todo e irás acompañada!", dice la explicación de esta curiosa actividad. En otra de las convocatorias de este 30 de octubre, en el barrio de Gràcia, se especifica que "nos organizaremos por pequeños grupos (parejas o tríos) y repartiremos carteles y octavillas".
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Cristina DolzEl 70% de los trabajadores descarta secundar el paro de 24 horas el 11-N, aunque casi la mitad considera que la convocatoria está justificada. La mayor participación se espera en los trabajadores públicos y en los que votaron a la izquierda en 2023Durante la organización de la protesta, se presenta también el libro 'Cómo ganar una huelga' en el centro social okupado La Tintorera, de Terrassa, un centro gestionado por la Asamblea de Okupas de Terrassa. Desde este centro se está organizando la huelga estudiantil de esa jornada.
La Plataforma Antirrepresiva de Barcelona también convoca sus propios talleres. Para el 8 de noviembre, tres días antes de la cita con las calles, ha organizado un encuentro o "asamblea abierta" para "organizar la respuesta" del 11-N, bajo el lema: "11-N, ¿cómo hacemos frente a la represión?". En la convocatoria, la Plataforma invita a "todos los colectivos, organizaciones, movimientos sociales e individualidades a participar" porque es preciso "prepararnos antes de salir a la calle". En el encuentro se realizará un "taller antirrepresivo" en el que se enseña "cómo prepararse para una mani" y "qué hacer en caso de detención".