El discurso de soberanía y cooperación en la relación con EEUU es un vacío de contenido real.
La cuarta detención de “El Tanque”, líder del CJNG en Zapopan y protector de Amílcar, el socio de ANDY, fue muy gratamente recibida por la opinión pública. ¡Por fin! Parecía que Claudia Sheunbaum Pardo estaba decidida a establecer una real cooperación de combate al narcotráfico ligado a los políticos.
Pero hoy hay rumores de que Omar García Harfuch fue severamente reprendido por esta valerosa acción. Cierto o no, es un duro golpe para Amílcar Olán y su hermano, y para “La Barredora”, en Tabasco, a la que se supone daba protección.
Un lapsus: la diputada Claudia Rivera, desde la tribuna de la Cámara de Diputados, se pronunció a favor del huachicol fiscal.
Lo cierto es que los recursos de esta actividad han sido, según se percibe, una fuente de financiamiento de los candidatos de Morena; como no celebrar. La cantidad de recursos provenientes de este huachicol es tan grande que esconderla o lavarla no es fácil.
Amílcar parece ser uno de los operadores en este proceso y por eso huye. Sabe mucho y tiene las claves y el control del dinero, por lo que permanece vivo. La caída de “El Tanque” viene a amenazarlo directamente.
Ricardo Salinas, que lo rastrea mejor que los sistemas de seguridad oficiales, ya lo ubicó en España y le ofreció abrir los micrófonos para que declare lo que desee, para evitar mayores represalias y salir mejor librado de su enredo.
Pero de negociar, ¿con quién puede Amílcar sentirse seguro? Esa es la cuestión. Y aún no conocemos la respuesta.
Por lo pronto, Andy y su tío ya buscan fuero. La “canallada” de retirarle su visa apunta a que es indeseable para los EEUU y quizá sospechoso de varios delitos o averiguaciones. ¡Qué canallas!
Seguramente AMLO se sienta triste porque su arenga desde Tabasco por su libro no tuvo eco, careció de mensaje y no abonó a lo que él considera su liderazgo nacional. México es suyo. Pero ahora resulta que no todos lo saben.
Lo que sí ha trascendido es su alianza con el narco, su corrupción y su falta de conducción nacional, que nos tiene al borde de la crisis. ¡Qué caray!
No puede, desde su asiento, poner orden a los destapes de Morena, que causan un conflicto interno no controlado.
Tampoco Claudia Sheinbaum sabe cómo orientar su gobierno. La pifia contra el gobernador Mauricio Kuri de Querétaro es absolutamente absurda; las burlas no cesan y ella tampoco deja el tema porque dice que solo ella autoriza cualquier relación con EEUU.
Hay tantos frentes de trabajo conjunto entre mexicanos y estadounidenses que controlarlos es imposible e inadecuado.
Como Morena sabe que va a caer, ahora ha buscado medidas para poder controlar al país aun perdiendo elecciones. Así lo establece su plan de catastro y registro público de la propiedad para “digitalizarlos”, que se complementa con el Programa de Ordenamiento de la Zona Metropolitana y el Plan General de Desarrollo de la Ciudad de México.
El de la Ciudad de México busca el control del gobierno y las finanzas mediante la centralización total de licencias, permisos, uso de suelo, reparto de apoyos sociales y desincorporación de suelo agrario.
Para ello, se crea un nuevo mecanismo: las casas de gobierno, que suplirán a las alcaldías y tendrán grado constitucional para realizar funciones de gobierno, con titulares nombrados por la Jefa de Gobierno. Subirá el predial.
Además, se cambiará la Ley de Participación Ciudadana para poder mover los recursos de planes vecinales a otras demarcaciones y crear asambleas comunitarias que, a mano alzada y sin supervisión del instituto electoral, tomen decisiones sobre el suelo urbano y las licencias, sin mayor requisito legal. Sus decisiones serán vinculantes.
El Plan de Ordenamiento es aún más peligroso. También concentra el poder en la Federación, por encima de estados y municipios, con mecanismos como el impuesto al desperdicio, que obliga a la subasta pública de terrenos baldíos o subutilizados.
Da de dos a cuatro años para que se construya, durante los cuales no pueden subdividir o vender parte del inmueble. Todos estos predios serán supervisados por la Federación y las construcciones se harán para vivienda popular, centros comerciales y servicios, administrados por la Federación.
Se reformará la Constitución para adecuar las leyes correspondientes.
La recatastración subirá el pago de prediales y quizá muchos no puedan mantener sus propiedades. Pero sí aumentará en forma importante la recaudación, necesaria para bajar el déficit. No se gastará mejor, pero sí habrá más ingresos.
Así, estos tres proyectos ponen en manos de Sheinbaum el control de la CDMX y su zona metropolitana, y pueden repetirse en otras zonas metropolitanas, con lo cual se estaría gobernando a la mayoría de la población, bajo amenaza, sin necesidad de elecciones limpias.
No podemos decir que no son creativos, pero además son perversos.
La vigencia de los planes es de 20 años.