En el hampa gallego, especialmente en la ría de Arousa, todos los ‘malos’ se conocen. Y en la sociedad red, también conocen a los cárteles de otros países y continentes. En las redadas en Galicia, se repiten con frecuencia clanes, familias y apellidos con caras reincidentes y nuevas incorporaciones con lazos de sangre en las filas bajas o intermedias. También sorprenden las conexiones entre el narcotráfico gallego y lo que se mueve en el sur peninsular, pasando por Portugal, pero todavía más las alianzas tejidas con grupos criminales organizados de Europa del Este, como este caso.

Una conectividad con ramificaciones entre las familias más peligrosas del crimen organizado en Europa (Cártel de los Balcanes) y Latinoamérica que preocupa entre las fuerzas y cuerpos de seguridad —cuentan a El Confidencial— por su salto tecnológico y logístico a gran escala.

En la comarca del Barbanza hay familias que han hecho del narcotráfico su modus vivendi. Una forma de vida que lidia con el delito y que se hereda de padres a hijos, y engloba a primos, sobrinos y cuñados. El clan de Os Fanchos responde a este perfil. Es una histórica organización de lancheros gallegos asentados en la orilla norte de la ría de Arousa, entre Boiro y A Pobra do Caramiñal, dos localidades pequeñas de perfil marinero y con tirón turístico estival.

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Os Fanchos estarían en un escalafón intermedio de la cadena criminal, entre los grandes narcos y el menudeo. Con un presunto jefe de filas, Rafael R. Gey, que sucedió a su padre: Rafael R.S, ‘O Fancho’, en el negocio. Y con un primo carnal tristemente célebre: José Enrique Abuín Gey, alias ‘El Chicle”, condenado a la máxima pena por el asesinato de la joven Diana Quer, en A Pobra en 2016, del que estos días se cumplió una década.

El clan se había especializado en salir al mar en las planeadoras al encuentro de los barcos que acercan la droga a la costa gallega, doblando los mil recodos de la ría para recoger los fardos y descargarlos en tierra. Algo así como una subcontrata logística y operativa para alguna de las células del poderoso clan de Centroeuropa, que ya ha dejado pruebas de su paso por tierras gallegas en distintos operativos.

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Sobre el terreno, los lancheros gallegos tejen redes familiares y de confianza para moverlos con celeridad por carretera, ocultarlos y custodiarlos en las llamadas ‘guarderías’ hasta su posterior distribución. Y eso era lo que hacían, precisamente la madrugada del pasado sábado 22, cuando fueron sorprendidos por la Policía Nacional en un operativo en el que también ha tomado parte la DEA, la Administración norteamericana contra la droga (Drug Enforcement Administration). Movían más de una tonelada de cocaína desde un cobertizo a una vivienda anexa en la playa de O Conchido. En total, 1.410 kilos en grandes fardos.

Con las manos en los fardos

La investigación arrancó el pasado 20 de agosto cuando los agentes tuvieron conocimiento de que dos embarcaciones habían descargado un alijo potente en la costa de A Pobra. La unidad GRECO Galicia —de la Brigada Central de Estupefacientes— tenía a Os Fanchos en el punto de mira como sospechosos de haber orquestado la descarga.

Empezó así una vigilancia intensiva que pronto dio frutos. Apenas un día después, detectaron un coche que llegaba a las 6:55 al domicilio del jefe del clan del que salió otra persona con una mochila entre grandes medidas de seguridad para evitar que alguien pudiera seguirlos. Al día siguiente, también de madrugada, observaron movimientos en la finca del cobertizo a la vivienda principal, “movilizando bultos de gran peso”. Ante la sospecha de que estaban trasladando los fardos, se desencadenó el operativo. En los registros, también se incautaron heroína, dinero en metálico y otros efectos útiles para la instrucción.

Capturar al líder del clan con las manos en la masa en un operativo que llamaron 'Malladoira' ha sido, para los investigadores, un éxito colectivo. Lo consideran el núcleo familiar, “el encargado de coordinar la recepción y custodia de la droga”.

El lunes, la jueza del Tribunal de Instancia de Ribeira (Plaza 1) envió a prisión a Rafael R.G, presunto líder de clan -en segunda generación- y a otros dos varones -uno croata, supuestamente en labores de supervisión- tras la interceptación de ese alijo de casi 1.5 toneladas de cocaína que se incautó en A Pobra. Prisión provisional, comunicado y sin fianza para los tres hombres, investigados por un delito contra la salud pública, confirmó el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG).

No era la primera detención para el líder del clan, con un largo historial delictivo, entre otras cosas, por el secuestro de un empresario de A Illa en 2006 por deudas y drogas y por su implicación en la Operación Piñata, en 2007, que desde Ferrol asestó un golpe a la red de narcos gallegos que terminó con la interceptación de 19 kilos de cocaína. Parte del botín lo escondía Abuín, 'El Chicle', en la casa familiar de Rianxo. Su fama de chivato entre el clan gallego —era el sobrino y primo de los jefes— motivó su traslado por seguridad desde las cárceles de A Coruña y A Lama (Pontevedra) hacia Mansilla de las Mulas (León), donde cumple su condena a prisión permanente revisable.