Manuel regresó a la redacción del Unomásuno luego de una comida con Porfirio Muñoz Ledo. Si no me falla la memoria –y tampoco la IA–, era la tarde del 13 de agosto de 1986, a una semana del cumpleaños 56 de mi padre. El Director, como le decíamos, traía esa mirada de travesura que algunos le conocíamos cuando el diario estaba a punto de publicar una nota exclusiva que él mismo había reporteado:

“Ya verás, Jean Paul”, espoleó mi curiosidad de paso rumbo a su oficina. “Dime”, imploré. “Lee la de ocho (columnas) mañana”, se carcajeó malosamente con la mirada.