El ánimo del PSOE vuelve a levantarse. La dimisión de Óscar Puente, tan inesperada como oportuna para muchos socialistas, ha tenido un efecto balsámico instantáneo a poco más de tres semanas del 29-N. Los mismos pesos pesados de Ferraz y La Moncloa que hace una semana daban por perdidas las generales tras el accidente ferroviario de Urda han recobrado el optimismo con la asunción de responsabilidades de Puente “por dignidad” y “estar a la altura” de España que, según interpretan todos los dirigentes socialistas consultados, les permite diferenciarse de la reacción del PP en otras catástrofes. “Óscar ha dado una lección política de primer nivel. No todos somos iguales”, resume un presidente autonómico. La derrota por aplastamiento de Donald Trump en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos, con victorias impensables hace unos días en bastiones republicanos como Texas, Kansas o Iowa, también ha contribuido a devolver la esperanza en otra remontada imposible como la de 2023. “Ocurrió en Brasil, acaba de ocurrir en Estados Unidos y ocurrirá pronto en España. La ola ultra a la que pretenden subirse Feijóo y Abascal ya no crece: se desmorona”, fue el diagnóstico de Pedro Sánchez.
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