La rápida adopción de vehículos eléctricos en México abre una nueva oportunidad que la industria aún no logra capitalizar plenamente, pues, aunque estas unidades representan ya el 12.7 por ciento de las ventas de vehículos ligeros, el país mantiene una fuerte dependencia de Asia para abastecer los componentes clave de esta nueva generación automotriz.

De acuerdo con la Electro Movilidad Asociación (EMA), entre enero y julio de 2026 se vendieron 112 mil 313 vehículos electrificados, equivalentes a 12.7 por ciento de las ventas de vehículos ligeros, un avance que abre una oportunidad para que la industria nacional capture mayor valor.

“La electromovilidad abre una puerta para que México capture una mayor parte del valor que genera la transformación de la industria automotriz. Para lograrlo, las empresas y proveedores necesitan recursos para invertir en tecnología, ampliar su capacidad productiva y responder a nuevos requerimientos comerciales”, señaló Sarahí Ramírez, de MUNDI.

La experta detalló que actualmente el problema es que el crecimiento de las ventas todavía no se refleja con la misma fuerza en la producción. Toyota, General Motors y Ford ensamblaron 47 mil 411 vehículos eléctricos durante el primer semestre, menos de la mitad de las 110 mil 2 unidades fabricadas por las tres marcas en el mismo periodo de 2025.

Esta brecha se vuelve relevante debido a que la transición demanda componentes de alto valor que México todavía importa principalmente de Asia, entre ellos baterías, semiconductores, electrónica de potencia y sistemas de gestión térmica.

“El reto es socializar estos beneficios y entender que la transición será gradual, con distintos usos y necesidades, particularmente en segmentos como la logística de última milla. México puede pasar de ser únicamente un país ensamblador a convertirse en un socio estratégico para sus mercados y aprovechar incentivos, infraestructura y una regulación adecuada para fortalecer su posición”, dijo Lorena Ramírez, integrante de EMA.

T-MEC añade presión a electromovilidad

Los especialistas coincidieron en que la presión para la electromovilidad también llegará desde el comercio exterior, puesto que la revisión del T-MEC podría incorporar ajustes en las reglas de origen, mayores exigencias de contenido regional y mecanismos de trazabilidad, lo Editora: Karla Rodríguez Coeditora: Arantzatzú Rizo Coeditora Gráfica: Ana Luisa González Diseñadora: Arantza Clavellina que aceleraría la reconversión de proveedores Tier 1 y Tier 2 y elevaría las necesidades de inversión en tecnología y capacidad productiva.

Para las pequeñas y medianas empresas, el desafío será incorporarse a una cadena que demanda capacidades distintas a las del vehículo de combustión. La transición involucra al menos 16 actividades económicas y exige desarrollar talento especializado, capacitación e infraestructura tecnológica y energética.

“La transición hacia la electromovilidad implica una transformación mucho más amplia de la industria: entrar a esta cadena de valor involucra al menos 16 actividades económicas y requiere nuevo talento, capacitación y capacidades tecnológicas”, afirmó Elisa Crespo, presidenta del CLAUMET.

El crecimiento de las ventas también está presionando la infraestructura. México acumula 263 mil 928 vehículos electrificados y dispone de 60 mil 939 conexiones de carga, aunque la mayor parte corresponde a instalaciones privadas. Esto plantea la necesidad de ampliar la red pública conforme aumente la penetración de estas unidades.

“Necesitamos entender que la electromovilidad abarca mucho más que el automóvil particular: incluye transporte público, vehículos comerciales, autobuses, sistemas como el Metrobús, scooters y, en general, cualquier aplicación que utilice motores eléctricos”, sostuvo Germán Carmona, presidente de AMIVE.

Necesario acelerar financiamiento

El financiamiento de vehículos híbridos y eléctricos todavía tiene margen para crecer en México, pese al avance de sus ventas. Guillermo Rosales, presidente ejecutivo de la AMDA, señaló que entre enero y julio el índice de financiamiento para estas unidades fue de 51.4 por ciento, una caída de 2.6 puntos porcentuales frente al periodo comparable.

“El índice de financiamiento para vehículos híbridos y eléctricos, que en el periodo de enero a julio alcanzó un 51.4 por ciento, una disminución de 2.6 puntos porcentuales. Muy similar el índice acumulado durante 2026 al que se registró en julio de este año con el 51.2 por ciento.”

La estructura del crédito también muestra una fuerte concentración en las financieras de marca, que aportan 56 por ciento, por lo que los expertos consideran que el reto financiero es otro de los elementos que cobra relevancia en esta transición, por lo que pidieron facilitar el acceso a capital para impulsar la adquisición de estas unidades.