Los nombres de niña aragoneses esconden pequeñas historias que han conseguido atravesar los siglos, aunque algunas apenas sobrevivan hoy en los registros. Es el caso de un nombre femenino muy poco frecuente en España que mantiene una relación especialmente estrecha con Huesca y Zaragoza. Según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), solamente 367 mujeres lo llevan en todo el país, con una edad media de 43,3 años. Su origen, además, conduce hasta una historia de tradición religiosa protagonizada por dos hermanas mártires del siglo IX.
Alodia, un nombre con especial arraigo en Aragón
El nombre es Alodia, una rareza incluso dentro de Aragón: apenas 367 personas se llaman así en toda España, según el INE. Su significado remite a la riqueza y los bienes propios, a partir de los elementos all —todo— y od —riqueza o propiedad—, y también se relaciona con el latín alodius. Su vínculo aragonés queda reflejado en las estadísticas: Huesca es la provincia donde mayor presencia tiene, con 0,20 por mil, por delante de Zaragoza (0,13‰), Granada (0,07‰) y Murcia (0,05‰).
La historia de Santa Alodia y Santa NuniloEl arraigo de Alodia en Aragón está ligado a la historia de Santa Alodia y Santa Nunilo, dos hermanas aragonesas que fueron martirizadas en el siglo IX, durante la dominación islámica. Sus reliquias fueron trasladadas al Monasterio de San Salvador de Leyre, en Navarra, donde estuvieron vinculadas a la célebre Arqueta de Leyre, una pieza de marfil que actualmente se conserva en el Museo de Navarra. La devoción por ambas también dejó huella en Huesca y en localidades como Adahuesca y Betorz, donde su memoria pervive en el patrimonio religioso y las tradiciones locales. Santa Alodia y Santa Nunilo se conmemoran cada 22 de octubre.
Alodia pertenece así a ese reducido grupo de nombres poco frecuentes en España que siguen vivos gracias a algo más que las modas de cada generación. En Aragón comparte ese carácter singular con nombres como Acher, Oroel, Francho, Iguazel, Anayet, Uruel, Chabi, Ixeya o Nayala, opciones vinculadas en muchos casos a tradiciones, referencias locales o decisiones familiares que buscan una denominación con identidad propia. En el caso de Alodia, su escasa presencia actual contrasta con una huella histórica que todavía puede encontrarse en ermitas, celebraciones y lugares de la provincia de Huesca, convirtiendo esas 367 apariciones en el registro del INE en el último eslabón de una tradición que hunde sus raíces varios siglos atrás.