La decisión del Banco Central Europeo (BCE) de subir los tipos de interés —por segunda vez en el año, del 2,25% al 2,5%— en un contexto marcado por el repunte de la inflación, debido al encarecimiento de la energía a raíz del conflicto entre Estados Unidos e Irán, afecta directamente a las finanzas de los hogares. El bolsillo se beneficia y se resiente a la vez. Ahorrar en productos conservadores, como cuentas y depósitos, resulta más rentable, mientras que las deudas salen más caras.
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