El Senado se ha convertido esta legislatura en un foco de conflictos institucionales sin precedentes en democracia. Y ni siquiera el verano dio un respiro al goteo de afrentas entre las Cámaras y el Gobierno. La grave crisis política, social y diplomática desencadenada tras el asalto masivo a Ceuta a finales de julio provocó rápidamente la exigencia de explicaciones y responsabilidades por parte del primer partido de la oposición. Con el presidente del Gobierno aún de vacaciones, el PP usó su mayoría en la Cámara Alta para forzar la comparecencia de tres ministros clave en la emergencia a mediados de agosto: Grande-Marlaska, Albares y Robles.

Lo que vino después fue un cóctel de reproches, desmentidos y contradicciones. Ninguno de los tres ministros se presentó en su respectiva comisión de la Cámara Alta, una 'silla vacía' que los populares quisieron escenificar celebrando aun así las sesiones, a las que sólo acudieron los senadores de PP, Vox y Junts. El choque jurídico era inevitable. Feijóo autorizó incluso la presentación de un recurso ante el Tribunal Supremo para forzar su comparecencia urgente y denunciar la vulneración del artículo 23.2 de la Constitución, aunque fue desestimado.

Pero el foco mediático sobre la crisis no sólo no ha remitido, sino que se ha intensificado con el paso de las semanas. El colapso se ha cronificado y sigue sin haber un destino claro para los 10.000 inmigrantes irregulares, entre adultos y menores, que permanecen en la ciudad. Por ese motivo, el PP ha vuelto a la carga al registrar de nuevo la comparecencia de los titulares de Defensa, Interior y Exteriores en sendas comisiones de la Cámara Alta. Génova reclama el retorno de "todos" los extranjeros y Marruecos se ha comprometido ante el Parlamento Europeo a readmitir a sus nacionales. Pero los trámites no avanzan y quiere saber por qué.

Robles recula y no irá al Senado por la crisis de Ceuta: "Necesito más tiempo"

Carlos RochaLa ministra de Defensa se suma ahora al criterio del resto del Gobierno y envía una carta al presidente de la Cámara Alta, Pedro Rollán, para cancelar su comparecencia el próximo 18 de agosto.

La convulsa evolución de la emergencia y la guerra abierta entre los ministerios de Defensa e Interior por los avisos del CNI —que quedaron demostrados con la desclasificación de los papeles de los servicios de inteligencia, y que pusieron en entredicho el relato de Moncloa— ha dejado en papel mojado las explicaciones que ofrecieron los ministros en el Congreso a principios de septiembre, un mes después de la avalancha. Está por ver si esta vez harán caso o no del llamamiento del Senado, aunque en la Cámara Alta insisten en la obligatoriedad de rendir cuentas cuando son citados a declarar.

"Deben salir de su desacato parlamentario y cumplir con la ley acudiendo al Senado a dar explicaciones", avisa la portavoz de los populares, Alicia García, que reitera la "necesidad" de que los tres ministros de Sánchez rindan cuentas tras el plantón de agosto. En concreto, el PP quiere que Albares aclare qué clase de coordinación mantiene con Marruecos, así como las actuaciones y compromisos alcanzados entre ambos países para corregir las consecuencias de la "invasión". Fue algo que Feijóo preguntó al presidente del Gobierno durante el control del pasado miércoles, cuestión que quedó sin respuesta.

Respecto a Robles y Marlaska, el PP pondrá el foco en la "guerra civil" que ha provocado la crisis y las "contradicciones" conocidas tras la publicación de los informes del CNI. Hay que recordar que la ministra de Defensa se quedó sola dentro del Gobierno al defender la actuación del CNI, y se mantuvo firme incluso cuando Grande-Marlaska negó que existieran avisos previos de inteligencia con los que se pudiese haber prevenido el asalto, cuya tesis respaldó Moncloa.

Los casi 1.000 menores en las calles de Ceuta desatan una nueva guerra entre el Gobierno y el PP

Ana SánchezSánchez sitúa en Vivas la responsabilidad de la tutela de los extranjeros mes y medio después de la avalancha. Génova rebate que la competencia es del Estado mientras veta la acogida de los niños en sus CCAA

Por si fuera poco, Margarita Robles desafió la orden interna de dar plantón al Senado en agosto y llegó a pactar con Pedro Rollán, presidente de la Cámara Alta, su asistencia. La máxima autoridad de la Mesa aceptó el calendario propuesto por la ministra de Defensa, pero ésta reculó poco después para seguir la instrucción interna del Gobierno con la justificación de que necesitaba "más tiempo". Ni Albares ni Marlaska se comunicaron con Rollán. Simplemente no aparecieron.

Por ahora, el PP no ha puesto fecha a las nuevas peticiones de comparecencia. No quieren que el Gobierno encuentre otra excusa para volver a dar esquinazo al Senado y su intención es que los presidentes de las comisiones de Defensa, Interior y Exteriores se pongan en contacto con los ministerios para cerrar un día concreto, informan fuentes parlamentarias. Esta iniciativa se suma al conflicto de atribuciones que el PP presentó ante el Tribunal Constitucional por el plantón de hace un mes, recurso que todavía no ha sido resuelto.

El PP trata de extender de este modo la crisis y la rendición de cuentas, mientras que el Gobierno sigue el camino contrario. El Ejecutivo ha pasado de intentar minimizar la emergencia a descargar toda la responsabilidad en el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y en el propio Partido Popular por obstaculizar especialmente los traslados de menores a la Península, que al menos contribuiría a descongestionar a una ciudad de poco más de 80.000 habitantes y que continúa en una situación límite.