Marruecos ya vende más tomate que España a los países de la Unión Europea, y lo hace por segundo año consecutivo. En la última campaña, 2025-2026, el país norteafricano exportó 493.327 toneladas, frente a las 475.803 españolas, según los datos de Hortoinfo elaborados a partir de estadísticas de ICEX-Eurostat. La diferencia es todavía pequeña, unas 17.500 toneladas.

El cambio lleva años gestándose en uno de los productos más representativos de la agricultura del sur peninsular. El adelantamiento coincide con la celebración esta última semana en Madrid de Fruit Attraction, una de las mayores ferias internacionales de frutas y hortalizas, que precisamente dedicó su edición de 2025 al tomate español.

España sigue vendiendo su tomate a un precio algo superior al de Marruecos, 2,14 euros por kilo frente a 2,09, pero esa ventaja ya no compensa la diferencia de volumen. Las exportaciones españolas a la UE alcanzaron los 1.017 millones de euros en la última campaña.

La evolución de los últimos diez años explica cómo se ha llegado hasta aquí. Desde la campaña 2016-2017, España ha perdido el 37% de sus exportaciones de tomate a la UE, mientras que Marruecos las ha aumentado un 22%.

España también produce menos tomate que antes. Según la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas Vivas (FEPEX), la producción de tomate para consumo en fresco cayó de 2,32 millones de toneladas en 2014 a 1,65 millones en 2024, casi un tercio menos. Al mismo tiempo, las importaciones españolas de tomate marroquí aumentaron un 269%.

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El retroceso va más allá de la UE. En el Reino Unido, un mercado prioritario para el tomate español, las exportaciones «han sido prácticamente desplazadas» por las marroquíes en la última década, según explica a El Confidencial el director de FEPEX, Ignacio Antequera. Lo mismo empieza a ocurrir, añade, en Alemania.

Antequera atribuye buena parte de esta pérdida de mercado a las diferencias en los costes de producción y las exigencias regulatorias. El sector español está «muy profesionalizado y adaptado» a las normas europeas, pero compite con producciones de terceros países sometidas, según denuncia, a reglas «mucho más laxas» en materia fitosanitaria y medioambiental. «Es una desventaja competitiva para el sector productor español», resume.

Almería vende menos tomate, pero ingresa más

El cambio afecta especialmente a Andalucía y, dentro de la comunidad, a Almería, el gran centro productor y exportador de tomate español, seguida a distancia por Murcia. Los datos de la provincia muestran hasta qué punto ha cambiado el negocio. Hace diez años, Almería vendía a la Unión Europea casi 498 millones de kilos de tomate. En la campaña 2024-2025, última con cifras provinciales disponibles, esa cantidad había bajado a 357 millones, un 28% menos. Marruecos, de hecho, ya había superado las exportaciones almerienses en 2018-2019, varios años antes de adelantar al conjunto de España.

El secreto para aliñar el tomate (GETTY IMAGES)

Sin embargo, los agricultores y comercializadoras almerienses han conseguido vender a precios más altos. La facturación por las exportaciones de tomate ha pasado de 451 a 567 millones de euros, un 25% más en euros corrientes, pese a comercializar bastante menos producto. El precio medio ha subido cerca de un 75%, desde 0,91 hasta 1,59 euros por kilo. Eso no significa necesariamente que ganen más dinero, porque también han aumentado los costes de producción.

El tomate sigue siendo uno de los grandes negocios agrícolas de Almería. En la última campaña ocupó 8.550 hectáreas, solo por detrás del pimiento y la sandía, según Asaja Almería. Su producción generó 997 millones de euros en origen, aproximadamente uno de cada cuatro euros de los casi 4.000 millones que facturó el conjunto de la huerta provincial.

El patrón se repite en las otras dos grandes zonas exportadoras, aunque con mucho menos peso: en la campaña 2024-2025, Murcia aportó el 8,95% del tomate español vendido en la UE y Granada, el 7,61%. Murcia ha reducido sus exportaciones casi un 30% en una década, mientras su facturación subía hasta 73,6 millones de euros. Granada ha perdido casi la mitad del volumen, pero vende al precio más alto de las tres, 2,70 euros por kilo, apoyada en el cherry y las variedades de especialidad de la Costa Tropical.

Los cultivos también cambian

Pero no todo el retroceso del tomate español se debe a Marruecos. En los invernaderos andaluces también está cambiando lo que se planta. FEPEX señala el aumento de los costes de producción y la pérdida de competitividad frente a terceros países entre los problemas que afronta el sector. Antequera apunta a la estructura de costes del cultivo. «El tomate es un cultivo que requiere mucha mano de obra y que tiene unos altos gastos en este sentido», explica.

Los últimos datos de Asaja Almería muestran cambios en la superficie dedicada a cada cultivo. En la campaña 2025-2026, la del tomate se redujo un 2,3%, mientras aumentaba la del pepino, el calabacín, la berenjena y el melón. Este último ganó un 11% de superficie y elevó un 52,6% el valor de su producción. La berenjena también incrementó su facturación un 27,3%.

La organización agraria reconoce, en cualquier caso, que el tomate y la sandía son dos de los productos más afectados por la competencia de Marruecos y Senegal. Cuando las cosechas de estos países se reducen por problemas de agua o plagas, llegan menos importaciones y los precios que reciben los agricultores españoles suelen resistir mejor.

Agricultores españoles se manifiestan ante la sede de la Comisión Europea en Madrid. (EFE/ Kote Rodrigo)

La situación tiene otra particularidad: mientras España pierde ventas de tomate en Europa, compra cada vez más a Marruecos. Solo entre enero y mayo de 2026, España importó 46.430 toneladas de tomate marroquí, más del 70% de todo el tomate que compró en el extranjero durante esos cinco meses. Según los datos de Estacom recopilados por Hortoinfo, esas compras alcanzaron los 85,5 millones de euros, casi el triple que en el mismo periodo de 2017.

La polémica del tomate del Sáhara

La competencia con Marruecos tiene también un frente abierto en Bruselas: el tomate cultivado en el Sáhara Occidental. Según FEPEX, allí hay actualmente unas 1.300 hectáreas dedicadas al tomate y está previsto llegar a 13.000 en 2030.

En octubre de 2024, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea anuló la aplicación a ese territorio de las ventajas comerciales del acuerdo comunitario con Marruecos, por falta de consentimiento del pueblo saharaui. También dictaminó que sus tomates y melones debían etiquetarse como productos del Sáhara Occidental, y no de Marruecos. Por seguridad jurídica, mantuvo el acuerdo vigente un año más.

Al agotarse ese plazo, en octubre de 2025, Bruselas y Rabat pactaron nuevas condiciones que devuelven a esos productos las mismas ventajas arancelarias. Las organizaciones agrarias denuncian que el nuevo etiquetado, publicado en enero de este año, sustituye la mención al Sáhara Occidental por nombres de regiones marroquíes. La iniciativa para bloquearlo en el Parlamento Europeo cayó por un solo voto.

La batalla no ha terminado. La modificación del acuerdo se aplica provisionalmente desde octubre de 2025, pero todavía necesita la aprobación del Parlamento Europeo, que no ha fijado fecha para la votación. FEPEX se ha unido a organizaciones de productores de Francia, Italia, Portugal y Polonia para reclamar su rechazo.

el consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, Ramón Fernández-Pacheco, en Fruit Attraction.

La competencia marroquí ha sido precisamente uno de los asuntos abordados esta semana en Fruit Attraction por el consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, Ramón Fernández-Pacheco. «Marruecos no cumple las mismas normas fitosanitarias, laborales ni salariales», reitera a El Confidencial el representante del Ejecutivo de Juanma Moreno. También cuestiona el cumplimiento de los límites establecidos para las importaciones y critica la inclusión del tomate del Sáhara Occidental en los cupos comerciales. «Entiendo perfectamente la indignación de nuestros agricultores. Exigimos reglas del juego iguales», reclama.

Las organizaciones agrarias españolas también denuncian que Marruecos exporta más tomate del previsto en los contingentes comerciales. La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) calcula que, desde 2019, el país norteafricano supera en unas 230.000 toneladas anuales el volumen que puede entrar libre de aranceles.

La preocupación por la competencia marroquí se extiende por las principales zonas productoras de tomate y ha llegado ya a los ayuntamientos almerienses. El Ejido, Níjar y Almería aprobaron entre diciembre y febrero mociones de apoyo al sector, promovidas a partir de una campaña de FEPEX y Coexphal. La de la capital reclama al Gobierno español y a Bruselas que los productos importados cumplan las mismas exigencias laborales, sociales, medioambientales y fitosanitarias que los europeos.