WASHINGTON- Aaron Siever nunca fue un votante de un solo partido. Pero ahora, el hombre de 41 años del suroeste de Virginia está más frustrado que nunca con los dos partidos políticos cuyo principal logro, afirma, es culparse mutuamente por lograr tan poco.

“Hay tanta agitación”, comentó Siever, un expolicía que ahora guía recorridos por campos de batalla de la Guerra Civil. “Realmente arruina las posibilidades de lograr algo. Se vuelve realmente repugnante”.