La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2026, publicada por el INEGI la semana pasada, reveló que el fraude sigue siendo el delito que más sufren los hogares en México.
De acuerdo con los resultados, en 2025 se cometieron 33.8 millones de delitos, que tuvieron un impacto directo en 23 millones de personas y afectaron a 11.7 millones de hogares donde al menos uno de sus integrantes fue víctima del delito.
Esto es equivalente a una relación de 23 mil 473 víctimas por cada 100 mil habitantes, lo que se conoce como prevalencia delictiva.
Lo anterior resulta estadísticamente inferior a lo estimado en 2024: 23.1 millones de víctimas y 24 mil 135 víctimas por cada 100 mil habitantes, respectivamente.
En 2025 se registraron 22 mil 539 mujeres y 24 mil 555 hombres víctimas de delitos por cada 100 mil habitantes.
Las tasas de prevalencia más altas se registraron en Ciudad de México, con 34 mil 930 víctimas; Estado de México, con 31 mil 889, y Puebla, con 26 mil 164.
La capital del país desplazó a la entidad mexiquense como la de mayor tasa de víctimas de delito.
Los delitos más frecuentes en el país fueron fraude, incluido el bancario y al consumidor, seguido de extorsión y robo o asalto en calle o transporte público.
En conjunto, esos tres delitos concentraron 60.3 por ciento de la incidencia nacional.
Los 33.8 millones de delitos ocurridos a nivel nacional en 2025 son el número más elevado desde que hay cifras disponibles de la ENVIPE a partir de 2012.
Por cada 100 mil habitantes se registraron 34 mil 442 delitos, lo que representa una ligera baja de 1.4 por ciento en comparación con 2024.
Esta reducción en la incidencia delictiva (tasa de delitos) se debió principalmente a caídas en delitos tradicionales: el robo o asalto en calle o transporte bajó 6.0 por ciento, mientras que el robo total o parcial de vehículo disminuyó 9.9 por ciento.
En contraste, la extorsión escaló hasta convertirse en el segundo delito más común en el país, con una tasa de 6 mil 831 casos por cada 100 mil habitantes.
Este problema creció 14.4 por ciento respecto al año anterior, lo que agrava la crisis por este delito.
Por su parte, el fraude se mantuvo como el delito más frecuente en México, tras registrar un aumento de 9.5 por ciento de 2024 a 2025.
Al igual que en prevalencia, la tasa más alta de incidencia delictiva se registra en Ciudad de México, con 68 mil 154 delitos por cada 100 mil habitantes, prácticamente el doble del promedio nacional.
Al panorama delictivo se suma la ‘cifra negra’, que se compone de delitos que no se denuncian o que, a pesar de haber sido denunciados, no derivan en una investigación formal.
En 2025, 93.4 por ciento de los delitos no fueron denunciados o investigados, una ‘cifra oculta’ que se ha mantenido en constante aumento desde 2022.
Donde prevalece un mayor nivel de impunidad es en los delitos de secuestro y extorsión, que registraron los porcentajes más elevados de cifra oculta, con 98.2 y 97.5 por ciento, respectivamente.
La cifra negra sigue siendo la principal debilidad del sistema de seguridad y justicia, señalan analistas de Banamex en un comentario sobre la ENVIPE.
Además, el impacto económico se mantiene elevado, pues el costo total del delito y la inseguridad alcanzó 267.3 mil millones de pesos, lo que equivale a 1.06 por ciento del PIB nacional.
En términos de la percepción sobre la seguridad pública, entre enero y abril de este año 74 de cada 100 personas adultas se sintieron inseguras en la entidad donde viven.
Según la ENVIPE, 60.7 por ciento de la población identificó la inseguridad como su principal preocupación, muy por arriba de salud, con 36.7 por ciento, y del aumento de precios, con 33.8 por ciento.
La encuesta del INEGI muestra mejoras en los indicadores de victimización y percepción de la seguridad pública, pero también confirma que los niveles de incidencia delictiva y cifra oculta se mantienen elevados.
A juzgar por los datos, uno de los principales retos claramente identificados en México es la inseguridad persistente, en un contexto de debilitamiento institucional.