España entra este lunes en el reducido grupo de países capaces de recuperar a escala industrial los metales contenidos en los residuos electrónicos. Atlantic Copper inaugura en Huelva CirCular, una planta capaz de obtener cobre, oro, plata, platino, paladio, estaño, níquel y zinc a partir de aparatos eléctricos y electrónicos que han llegado al final de su vida útil. Según la compañía, solo ocho países cuentan actualmente con instalaciones similares y la onubense será la primera de estas características en el sur de Europa.

El proyecto ha requerido una inversión de 550 millones de euros, más del doble de los 260 millones con los que nació hace cinco años, y tendrá capacidad para tratar inicialmente 60.000 toneladas de materiales al año. Pero su importancia va más allá de las cifras. CirCular permitirá recuperar dentro de Europa metales que ya han sido utilizados y devolverlos a la cadena productiva en un momento en el que Bruselas trata de reducir su elevada dependencia exterior de materias primas imprescindibles para la electrificación, las energías renovables, la digitalización o la industria de defensa.

La puesta de largo no significa, sin embargo, que la planta alcance inmediatamente su capacidad industrial. La última actualización ofrecida por Atlantic Copper, el pasado julio, situaba el área de recepción en fase de commissioning, mientras que el horno de fundición secundaria, considerado el corazón de CirCular, tenía previsto comenzar sus pruebas durante el último trimestre del año. El objetivo de la compañía era iniciar la actividad antes de que termine 2026 y elevar posteriormente la producción de manera progresiva.

La Comisión Europea ha incluido CirCular entre los 47 proyectos estratégicos elegidos para reducir la dependencia exterior de materias primas fundamentales. En el caso de la planta de Huelva, Bruselas destaca su capacidad para recuperar cobre, níquel y metales del grupo del platino, esenciales para buena parte de la nueva industria europea.

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La inauguración estará presidida por el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y contará también con la presencia de la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda; el presidente de la Diputación de Huelva, David Toscano; el director de la Representación de la Comisión Europea en España, Daniel Calleja; el presidente del consejo de administración de Atlantic Copper, Javier Targhetta, y la consejera delegada de la compañía, Macarena Gutiérrez.

La nueva planta está integrada en el complejo metalúrgico que Atlantic Copper posee en la avenida Francisco Montenegro, en el polo industrial de Huelva. Hasta ahora, la actividad de la compañía se ha basado fundamentalmente en el tratamiento de concentrados procedentes de explotaciones mineras para producir cobre refinado y otros productos. CirCular incorpora una segunda fuente de materia prima: los metales que ya tuvieron una vida anterior y que pueden volver a introducirse en el circuito industrial.

No llegarán a Huelva móviles, ordenadores o televisores enteros. Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos serán desmontados y procesados previamente por gestores autorizados. Lo que recibirá Atlantic Copper serán fracciones metálicas no férreas, materiales con contenido en cobre, oro, plata, platino, paladio, estaño, níquel o zinc que posteriormente serán tratados en el complejo onubense.

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El proceso se divide en dos grandes áreas. La primera, denominada MRS, recibe, tritura, muestrea y analiza el material para determinar con precisión su composición. Después entra en la denominada TSL, cuyo elemento central es un horno de fundición secundaria que transforma esas fracciones en semielaborados de cobre. Estos productos pueden incorporarse posteriormente a la fundición que Atlantic Copper ya opera en Huelva para completar la recuperación de los distintos metales.

La capacidad inicial será de 60.000 toneladas anuales. Según los cálculos ofrecidos por la compañía, esa cifra equivale aproximadamente al volumen de estas fracciones que se genera cada año en España. No todo ese material se recicla actualmente, por lo que Atlantic Copper prevé abastecerse también de otros países de la Unión Europea y, en un pequeño porcentaje, de fuera del territorio comunitario.

De la mina al móvil y del móvil a la fábrica

El cobre, el oro, la plata o el paladio salen de una mina, pasan por la industria y terminan en un teléfono, un ordenador, un automóvil o cualquier otro dispositivo. Cuando este llega al final de su vida útil, esos metales pueden recuperarse y regresar a la cadena productiva en lugar de convertirse definitivamente en residuos.

Ese proceso ha adquirido además una importancia geopolítica que apenas tenía hace una década. Europa importa buena parte de las materias primas que necesita y algunas cadenas mundiales están concentradas en un reducido número de países. Bruselas quiere que en 2030 el reciclaje aporte al menos el 25% de las materias primas estratégicas que consume la UE. También pretende que Europa extraiga el 10% y procese el 40% de sus necesidades.

La transición energética, la expansión de las redes eléctricas, el vehículo eléctrico, las renovables, los centros de datos y el aumento del gasto en defensa están elevando al mismo tiempo la demanda de determinados metales. El reciclaje se ha convertido así en algo más que una cuestión ambiental. También es política industrial.

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Atlantic Copper sostiene que solo existen ocho plantas similares en el mundo, aunque la compañía ha utilizado también otra referencia: el pasado julio señaló que únicamente ocho países disponían de instalaciones de estas características. En cualquiera de los dos casos, CirCular incorpora al complejo de Huelva a una actividad industrial desarrollada hasta ahora en muy pocos lugares.

De 260 a 550 millones

El recorrido hasta llegar aquí ha sido más largo y costoso de lo inicialmente previsto. Cuando la Junta declaró CirCular inversión empresarial de interés estratégico en febrero de 2021, el presupuesto ascendía a 260 millones de euros y se calculaban 24 meses de construcción, con la expectativa de que la instalación pudiera arrancar a comienzos de 2024.

El calendario fue desplazándose. En abril de 2024 la puesta en marcha se situaba ya en el tercer trimestre de 2025 y, en marzo de este año, Atlantic Copper hablaba de una entrada progresiva entre el segundo y el tercer trimestre de 2026. La inversión también creció: alcanzó los 410 millones cuando Bruselas concedió al proyecto la calificación estratégica en marzo de 2025, se acercaba ya a los 500 millones a comienzos de este año y finalmente ha ascendido a 550 millones.

Freeport-McMoRan, la multinacional estadounidense que controla Atlantic Copper, ha asumido el grueso de la financiación. El proyecto ha contado además con ayudas públicas. El Gobierno concedió en 2024 un incentivo regional de 17,1 millones de euros, al que se sumaron otros 7,6 millones de la Junta de Andalucía mediante su programa de incentivos complementarios a los Incentivos Económicos Regionales.

Alrededor del 40% de la inversión se ha destinado, según Atlantic Copper, a sistemas de protección ambiental, que ocupan aproximadamente la mitad de la superficie de la nueva instalación.

Entrada de la fábrica de Atlantic Copper. (Francisco J. Olmo/Europa Press)

La tramitación administrativa fue, en cambio, mucho más rápida. Atlantic Copper atribuye a la incorporación de CirCular a la Unidad Aceleradora de Proyectos de la Junta haber conseguido en ocho meses los permisos necesarios para ejecutar la inversión.

Durante las obras se han alcanzado picos de unos 900 trabajadores. Una vez en funcionamiento, la compañía mantiene la previsión de generar en torno a 350 empleos entre directos, indirectos e inducidos. El cálculo inicial realizado en 2021 situaba en 70 los puestos directos y en 280 los indirectos e inducidos.

CirCular supone además un salto de escala para Atlantic Copper. La compañía cerró 2025 con una facturación de 2.807 millones de euros, frente a los 2.790 millones del ejercicio anterior. Su consejera delegada estimó el pasado marzo que la entrada en funcionamiento de la nueva planta elevará las ventas entre un 20% y un 30% durante el próximo ejercicio.

El cambio no es solo cuantitativo. Hasta ahora, el complejo de Huelva dependía esencialmente del concentrado procedente de las minas —procesó más de 947.000 toneladas el pasado año—. CirCular añade una fuente distinta de materia prima: metales que ya se encuentran dentro de la economía y que pueden recuperarse para volver a utilizarlos.

Y los 550 millones pueden no ser el punto final. Atlantic Copper ha planteado una segunda fase vinculada al reconocimiento estratégico europeo que elevaría la capacidad desde las 60.000 hasta las 80.000 toneladas anuales. El desarrollo contempla también producir sulfato de níquel de calidad para baterías, ampliar la refinería electrolítica y construir una planta de metales preciosos. Son actuaciones planteadas para una etapa posterior, no instalaciones actualmente operativas.

El lunes se inaugura CirCular, pero su puesta en marcha industrial continuará durante los próximos meses. El horno de fundición secundaria deberá completar sus pruebas y aumentar progresivamente la carga hasta alcanzar un funcionamiento estable.

Para Atlantic Copper supone abrir una nueva línea de negocio y reducir el peso relativo del concentrado procedente de las minas. Para Europa, recuperar dentro de sus fronteras cobre, níquel y metales preciosos que ya están en circulación y volver a utilizarlos en lugar de depender exclusivamente de nuevas materias primas.