Gabriel Rufián abordó la inmigración, la seguridad y el futuro de la izquierda en su entrevista con Gonzo en Salvados, emitida este domingo 27 de septiembre en laSexta. El programa sometió al portavoz de ERC a una dinámica poco habitual: escuchar durante más de una hora, oculto tras un falso espejo y sin posibilidad de intervenir, las opiniones de cinco votantes progresistas de distintas generaciones. Sus críticas y dudas pusieron sobre la mesa algunos de los asuntos que más fricción generan en la izquierda. Las críticas y dudas de los participantes pusieron sobre la mesa algunos de los asuntos que más fricción generan dentro de la izquierda y, llegado el momento de responder, Rufián expuso su visión sobre la inmigración, el control de las fronteras y los retos que plantean la seguridad y la integración.
Rufián reclama a la izquierda un discurso propio sobre inmigración
Gabriel Rufián abordó entonces uno de los debates más incómodos para la izquierda: la inmigración. El portavoz de ERC admitió ante Gonzo que conoce la teoría, pero que trasladarla a la realidad supone "un reto", especialmente ante la llegada de cientos de miles de personas a determinados barrios. Rufián defendió recuperar vías legales de entrada y reivindicó el concepto de orden para gestionar el fenómeno: "Un país tiene que defender sus fronteras y para eso hace falta orden. Tiene que estar basado en derechos y obligaciones". Para ilustrar el desafío recurrió a su propia historia familiar y recordó que sus abuelos llegaron hace 70 años al mismo barrio al que hoy llegan personas procedentes de otros lugares. El dirigente republicano rechazó, además, que reclamar una inmigración ordenada implique asumir postulados racistas. "¿Por qué me hace racista decir que la inmigración debe ser ordenada? El orden es un concepto de izquierdas", sostuvo. Rufián defendió así que la izquierda participe en el debate sobre fronteras, integración y seguridad con un discurso propio, sin dejar estas cuestiones exclusivamente en manos de la derecha.
La crisis de Ceuta, otro punto central de la entrevista"Un país tiene que defender sus fronteras y para eso hace falta orden. ¿Eso es lo incómodo?"Domingo 27 (21.30h), #SalvadosRufián pic.twitter.com/uNKlo794c9
— Salvados (@salvadostv) September 27, 2026
La crisis migratoria de Ceuta marcó uno de los momentos más tensos de la entrevista. Rufián rechazó interpretarla únicamente como una emergencia migratoria y humanitaria y la definió como una "agresión externa" de un Estado que, según denunció, utiliza a su propia población para "desestabilizar a otro país". Sus críticas alcanzaron también al Gobierno, al que reclamó mayor claridad ante lo sucedido: "Un Gobierno puede errar, pero no puede mentirle a la gente a la cara", afirmó. La conversación derivó después hacia la seguridad y la integración, dos asuntos que el portavoz de ERC considera que la izquierda debe abordar abiertamente. En este punto, Rufián diferenció entre un problema general de delincuencia y lo que calificó como un "enorme problema de multirreincidencia", defendiendo que reconocer situaciones concretas no supone criminalizar al conjunto de la población migrante.
La desesperación de Jessica, vecina de Ceuta: "El día 31 de julio se paró nuestra vida; ya no hay ni pan"
Marina VelascoLa crisis que atraviesa Ceuta ha trastocado la vida de miles de vecinos y mantiene a la ciudad sumida en un clima de creciente tensión. Jessica, madre de tres hijos, ha relatado en 'Y ahora Sonsoles' cómo afronta esta situación junto a su familiaRufián pide a la izquierda disputar los asuntos incómodos
Rufián también explicó en Salvados a qué electorado pretende llegar con su discurso. El portavoz de ERC reconoció estar "obsesionado con llegar a la gente cabreada", especialmente a quienes se han distanciado de la izquierda o dudan a la hora de votar. "Mi trabajo no es que me aplauda el convencido, sino entrar en la cabeza del que duda", aseguró ante Gonzo. Para conectar con esos votantes, defendió una comunicación basada en "la ironía, el humor y la claridad", además de proyectar cercanía y mostrarse como alguien "con el que se tomarían una cerveza". Rufián vinculó esa estrategia a la necesidad de que la izquierda dé respuestas propias en debates como la inmigración y la seguridad, dos asuntos que considera fundamentales para acercarse a un electorado descontento y cada vez más alejado de los discursos tradicionales.