Las políticas y las rivalidades entre Estados Unidos y China tienen impacto en nuestra economía. Al haberse quedado congelado en el tiempo con las ideas mercantilistas —siglos XVI a XVIII—, que postulaban que la riqueza de una nación se basaba en mantener una balanza comercial favorable, Trump no soporta que tengamos un superávit comercial, cuyo principal componente es el sector automotriz. Por ello nos impone aranceles al acero, al aluminio y al cobre, lo que incrementa nuestros costos de producción. Además, presiona a las plantas en nuestro territorio para que se relocalicen en Estados Unidos.
Por otra parte, en su rivalidad con China, estimula las inversiones en el sector electrónico, lo que se traduce en un auge en estados como Chihuahua, Baja California y Jalisco, los líderes en el sector. Taiwán, referente mundial en fabricación de chips y equipo sofisticado, ha venido invirtiendo fuerte en nuestro país. Esto se ha traducido en el declive relativo de la industria automotriz y la expansión de la electrónica. En este escenario, Coahuila pierde fuerza económica.