Los países integrantes del Grupo de los Siete (G7) acordaron este viernes abstenerse de imponer restricciones a las exportaciones de energía y productos energéticos entre sus miembros, en un momento en que Estados Unidos analizaba limitar sus ventas de diésel al extranjero para contener los precios históricos que alcanzó este producto durante las últimas semanas.
“Reafirmamos nuestro compromiso de abstenernos de imponer restricciones a la exportación de energía y productos energéticos entre los países del G7 e instamos a todos los productores a que se abstengan de imponer prohibiciones que puedan exacerbar las tensiones del mercado”, señalaron los líderes del grupo en una declaración conjunta.
El acuerdo fue respaldado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien descartó imponer la prohibición a las exportaciones de diésel que había considerado durante las últimas semanas.
“Europa tiene mucho diésel y va a hacer una importante contribución mundial, y nosotros también. No vamos a aplicar la prohibición de exportaciones”, declaró Trump a periodistas en la Casa Blanca.
El mandatario incluso aseguró que la prohibición nunca estuvo realmente sobre la mesa, pese a que durante las últimas semanas había reconocido públicamente que su administración estudiaba la medida y había manifestado su respaldo a la posibilidad de restringir las ventas al exterior.
En las últimas cuatro semanas, las exportaciones de diésel de Estados Unidos promediaron 1 millón 508 mil barriles diarios, lo que significó una reducción de 14.6 por ciento respecto al cierre de agosto. Además, se ubicó en su nivel más bajo desde principios de julio, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés).
Adicionalmente, los integrantes del G7 acordaron coordinar los programas de mantenimiento de sus refinerías para evitar paros simultáneos y aumentar temporalmente sus tasas de utilización cuando sea posible.
También buscarán la colaboración de países con una capacidad importante de refinación para incrementar la producción mundial de derivados petrolíferos, especialmente diésel.
Asimismo, el G7 acordó realizar, a través de la Agencia Internacional de Energía (AIE, por sus siglas en ingles), una liberación coordinada de 100 millones de barriles de reservas, que comenzará de manera inmediata y se extenderá durante cuatro meses.
El plan contempla una liberación inicial de diésel durante los primeros 20 días por parte de los integrantes y socios del G7, mientras que en los próximos días se analizará la posibilidad de realizar liberaciones adicionales si las condiciones del mercado lo requieren.
La Agencia Internacional de Energía también deberá evaluar los efectos de estas medidas y presentar un informe de seguimiento en un plazo máximo de 20 días.
El G7 está conformado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. México no forma parte de él, aunque Trump descartó, por el momento, tomar este tipo de medidas para contener los precios del diésel.
Apenas el pasado 22 de septiembre, el precio promedio del diésel alcanzó los 6.5276 dólares por galón en Estados Unidos, su mayor nivel de la historia.
México redujo su dependencia del diésel importado, pero inventarios cubren solo 10 días: S&P GlobalEn los últimos años, México ha reducido su dependencia de las importaciones de diésel hasta representar alrededor de 35 por ciento de su demanda; sin embargo, los inventarios disponibles apenas serían suficientes para cubrir 10 días del consumo nacional, de acuerdo con S&P Global Energy.
Javier Verdugo, Research Analyst, Latin America Fuels and Refining de S&P Global Energy, señaló que la mayor producción de combustibles en México ha permitido disminuir las necesidades de producto proveniente del extranjero.
“Pasamos de importar alrededor de dos terceras partes a importar aproximadamente el 44 por ciento. Con lo cual ha mejorado, pero todavía sigue siendo un porcentaje relativamente alto”, afirmó durante una ponencia.
Este porcentaje considera conjuntamente gasolina, diésel y turbosina. Al desagregar por producto, S&P Global estima que las importaciones cubren 52 por ciento de la demanda de gasolina, 35 por ciento de la de diésel y 50 por ciento de la turbosina.
A esta dependencia se suma el reducido nivel de inventarios. La presentación de S&P Global señala que México dispone de existencias equivalentes a nueve días de demanda de gasolina, 10 días de diésel y apenas tres días de turbosina.
El especialista explicó que una interrupción de las importaciones no implicaría que México dejara de disponer inmediatamente de combustibles, pues continuaría la producción de las refinerías nacionales.
“No es como que se corten las importaciones, también importa lo que producimos localmente y si tomamos en cuenta las refinerías, pero que se corten las importaciones, tenemos 17 días para gasolina, 23 para diésel y seis para Jet Fuel (turbosina). que mejora un poco, pero sigue siendo una situación un poco frágil”, apuntó.
En este escenario, los inventarios únicamente tendrían que sustituir el volumen que actualmente se importa, equivalente a 35 por ciento de la demanda, y no cubrir la totalidad del mercado, por eso aumentan los días para cada uno de los combustibles.