Barcelona celebró una Castanyada y un Halloween verdaderamente atípicos. Comercios cerrados desde temprano, escaparates tapiados, furgonetas policiales en cada esquina y cientos de efectivos de paisano marcaron el centro de la ciudad en Plaza Cataluña y sus alrededores. Una imagen similar a la de los comercios en las inmediaciones del kilómetro 0, en la capital española, donde el amplio despliegue policial fue lo único anómalo en la noche más terrorífica del año.

En Cataluña, los Mossos d'Esquadra identificaron a más de mil personas y realizaron 63 actas administrativas durante el día, incluyendo la incautación de pasamontañas, gorros y objetos sospechosos, incluidos en medios de transporte. La mayoría fue trasladada a un centro de detención provisorio montado sobre Pau Claris y Gran Vía ante la mirada atónita de los turistas alojados en el hotel de la esquina. El efecto disuasorio tuvo su resultado: hasta el momento no se registraron incidentes.

El día previo ya se habían llevado los contenedores de la plaza Urquinaona, quitaron las bicicletas de las estaciones y plantearon un dispositivo de seguridad de nivel 4, como no sucedía desde 2021 con los incidentes por la detención de Pablo Hasél. Durante la semana, los Mossos d'Esquadra habían registrado que los mensajes de los grupos privados, principalmente Telegram y Signal, estaban prácticamente inactivos. Los QR de TikTok que habían circulado en la semana previa estaban inactivos. Blocus, al que no logran determinar su organización, quedó sin pautas claras para sus seguidores.

Fuerte presencia policial en plaza Espanya de Barcelona por una nueva convocatoria de jóvenes por redes

Europa PressEl operativo se activa ante una posible concentración difundida online, mientras comerciantes protegen sus locales tras los disturbios del sábado y una nueva cita anunciada para Halloween

En la primera convocatoria para las 17 horas en Plaza Cataluña no pasó nada. Uno de los grupos que continuó activo, y al que ElConfidencial tuvo acceso, llamó a nuevos destinos: se mencionó el centro comercial de Gloriès y frente a La Pedrera para las 20 horas sobre Paseo de Gracia. Pero tampoco se llevó a cabo. La última convocatoria fue para las 21.30 horas frente al Lego de Paseo de Gracia, que tampoco se llegó a concretar. Mientras tanto, cientos de chavales caminaban por las calles y a algunos de ellos les pedían su identificación.

Se vivieron momentos espeluznantes. Un grupo de menores de edad, que primero fue interceptado en Plaza Cataluña, fue liberado al cabo de 20 minutos por un grupo policial y, al continuar caminando hacia el Apple Store de Paseo de Gracia, fueron nuevamente retenidos. Uno de ellos dijo a ElConfidencial que habían ido "a ver si pasaba algo".

Sobre las once de la noche, cuando en las calles quedaban curiosos y personas vestidas de Halloween, el alcalde Collboni dio una conferencia de prensa en la que valoró la calma, pero alertó que no bajarían la guardia porque los incidentes se podían repetir. En Cataluña se había preparado un dispositivo en diez puntos diferentes, en los que no se registraron incidentes graves. Hasta el momento no descartan ninguna hipótesis sobre la organización, pero al menos en la noche de Halloween y a costa de perder la normalidad, Barcelona controló su batalla.

Tranquilo y blindado, Madrid ni se inmuta

Cuatro mujeres y cinco hombres sentados en una terraza de la Plaza del Carmen de Madrid cantaban con mucha algarabía. Los sobrevolaba un helicóptero que escudriñaba las calles madrileñas cuando caía la noche de este sábado, y estaban rodeados además por una docena de patrulleras policiales y varios agentes. Quizás no sabían que lo estaban pasando tan bien dentro de un gran dispositivo de seguridad desplegado en la capital debido a las amenazas de saqueos del movimiento juvenil Blocus, que hasta el momento en que se publica este texto solo han quedado en eso, en amenazas.

A las 18.45, entre la Glorieta de Legazpi y la de Gregorio Marañón, solo había policía desplegada en un accidente de coches ocurrido cerca de la intersección de la calle Zurbarán con el Paseo de la Castellana. Un dron (presuntamente policial) merodeaba la llegada a Atocha por el Paseo de las Delicias, pero todo ese tramo estaba repleto de peatones, turistas que hacían fotos y negocios engalanados con la decoración típica de Halloween. Tranquilidad total en la cola del Museo del Prado, la fuente de Neptuno y Cibeles. Entre esta última y la Plaza de Colón había una apacible feria de artesanía con gran afluencia de público.

Guardia de seguridad privada contratado por una tienda de moda cerca de la Puerta del Sol. (A.H.S.)

El dispositivo de seguridad se concentraba en la almendra central madrileña, porque aunque aquí Blocus apenas tiene músculo y hubo muchas detenciones preventivas, no hace falta mucha gente dispuesta a saquear para crear un serio problema de seguridad en la ciudad, según reconocieron las autoridades hoy a este diario. En las calles menos concurridas, como la de la Aduana, los fiestones de Halloween transcurrían con total normalidad mientras los policías se concentraban en las plazas y las calles de las tiendas. Estas últimas estaban abarrotadas de público, pero muchas tenían el frente tapiado, como Orange y Vodafone en la Puerta del Sol. Allí se mezclaba la rutina de los acampados con la de los niños pidiendo chuches.

Algunas tiendas de moda como Punto Roma o Diesel apostaron por contratar seguridad privada que vigilara sus entradas y otras fueron mucho más radicales. La Perfumería Padilla de la calle del Carmen, por ejemplo, tapió completamente su fachada, incluida la puerta. Esto supondría una elevada precaución de seguridad, a pesar del alto volumen de facturación que pierde un negocio como ese al cerrar en la noche de Halloween. El local de compra de oro y empeño de la calle Montera se mantuvo abierto hasta las 20.30, pero sus trabajadores permanecían alertas y no levantaron en la noche una de las persianas de la fachada.

Grupo de jóvenes requisados por la Policía Nacional. (A.H.S.)

En la calle Carretas incluso había un grupo de música tropical tocando y bailando con los transeúntes, muchos disfrazados. Cerca de los acampados, la Policía Nacional retuvo por unos minutos a unos seis chavales que vestían chándal de color negro. Les pidieron la documentación y los requisaron, pero los dejaron ir. Unos metros más arriba, en la Plaza de Jacinto Benavente, una familia caminaba con su hijo de siete años disfrazado de tortuga y no tenían ningún problema en acompañarlo a buscar golosinas a pesar de las intenciones de Blocus.

"Si se lía, tiramos para casa, pero no podemos vivir con miedo y al niño le hacía mucha ilusión salir a la calle", explica la madre del pequeño. "Creo que es más el sensacionalismo de la prensa que la amenaza real que suponen esos chavales. Las noticias son un poco apocalípticas, pero no creo que cuatro críos puedan tirar todo a la mierda".

En la Plaza de Callao, la Policía Nacional tenía varios furgones y decenas de policías apostados. Justo en la entrada del metro que está en el centro de la plaza detuvieron a un grupo de cinco jóvenes, presumiblemente menores de edad por su aspecto. Iban vestidos de negro y le reclamaban más amabilidad a los agentes: "¿No ves que todo está bien aquí? Todo el mundo está feliz hoy porque es Halloween. Nos han cachado por gusto".