La relación entre Jonathan Andic y Julia Lüderwaldt fue más allá de un trato normal entre un paciente y su terapeuta. Investigado por el presunto homicidio de su padre, el fundador de Mango Isak Andic, Jonathan se implicó personalmente en el desarrollo de la carrera profesional de Lüderwaldt, una mujer que, sin formar parte de ningún colegio profesional ni estar siquiera registrada como psicoterapeuta, logró colarse en las casas de familias de la burguesía catalana. Según fuentes del caso consultadas por EL PAÍS, ese interés de Jonathan por ayudar a Julia fue el que motivó su viaje a Quito (Ecuador) en marzo de 2025, que para los investigadores es uno de los elementos que le incriminan, pues razonan que lo hizo para desprenderse de su teléfono móvil y borrar, así, el rastro de conversaciones comprometedoras con su padre y otras personas.

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