Julián Álvarez ya entendió que coquetear públicamente con el Barcelona le salió caro. Lo que comenzó como una declaración sobre su futuro terminó por convertirse en una pesadilla para el delantero argentino, quien pasó de ser uno de los jugadores más queridos del Atlético de Madrid a escuchar silbidos en su propia casa.

Ahora, después de meses de tensión, el atacante dio marcha atrás. Reconoció su equivocación, pidió disculpas a los seguidores rojiblancos y admitió que entiende el enojo de quienes se sintieron traicionados cuando, durante el Mundial 2026, dejó claro que quería marcharse para cumplir su sueño de jugar en otro equipo.

La reconciliación comenzó de la mejor manera posible para un delantero: con un gol decisivo. El sábado 24 de octubre, Álvarez marcó el tanto con el que el Atlético venció 1-0 al Deportivo de La Coruña en el estadio Metropolitano. Después del encuentro, aprovechó los micrófonos de Movistar Plus para reconocer que sus palabras habían sido un error.