Producir una obra de realidad extendida requiere programadores, artistas y financiación —esta parte a veces se nos olvida—, a la vez que espacios acordes para poder presentarla y, por supuesto, un público que aprenda a utilizarla. Esa es una de las cuestiones que aborda la octava edición de L.E.V. Matadero, que se inauguraba ayer jueves por la tarde y que se prolongará a lo largo del fin de semana, hasta el domingo 20 de septiembre. La cita madrileña reúne conciertos, performances, instalaciones y experiencias de realidad virtual, aumentada y mixta, agrupadas bajo el término de realidades extendidas o XR.
A la programación se añade una pregunta: ¿Cómo hacer circular estas creaciones, facilitar su acceso y acompañar al espectador cuando deja de mirar una pantalla y comienza a intervenir en la obra? El encuentro XR Camp, que reúne en Madrid a socios del proyecto europeo Realities in Transition 2, cuenta con actividades públicas como un taller sobre la construcción de piezas inmersivas, además de una conversación sobre accesibilidad y distribución con los artistas Irene Molina y Carles Castaño.
“L.E.V. se apoya siempre en la tecnología, pero en el fondo aborda cuestiones profundamente humanas, contemporáneas. En Matadero hemos apostado por abrir nuevos espacios, por ejemplo, con todo lo desarrollado con las realidades extendidas”, explica Cristina de Silva, integrante de Datatron, la plataforma responsable del comisariado. El festival está organizado por Matadero Madrid.
Proyecto de Bárbara Mydlak y Yann Deval para el LEV Festival. (Cedida) Memoria y tradiciónLa pérdida de memoria es uno de los temas que vertebra uno de los proyectos de Vortex, la sección dedicada a las realidades extendidas. ‘A Long Goodbye’, de Kate Voet y Victor Maes, llega después de recibir el Venice Immersive Achievement Prize en 2025. Una experiencia que aborda la demencia desde la posición de una relación amorosa. De Silva destaca su animación, dirección artística y sonido: “Al final, es una historia de amor que nos recuerda que somos mucho más que las enfermedades que a lo mejor vivimos en los últimos días. Explora el impacto que tiene la demencia, pero desde la intimidad de una historia de amor. Es una propuesta bellísima, pero muy dura también”.
Mientras, en ‘Chronica V1’, Barbara Mydlak y Yann Deval recurren a las técnicas tradicionales de fabricación de papel para construir un archivo que cambia con las intervenciones del público. Memoria, enfermedad y sanación vuelven a aparecer en una propuesta que conecta artesanía y herramientas digitales. Ese diálogo adopta otra forma en ‘Calligraton’, el espectáculo del dúo Schnitt —proyecto colaborativo del artista multimedia Marco Monfardini y la música experimental Amelie Duchow— con la calígrafa japonesa Aoi Yamaguchi, previsto para el sábado. “A través de cinco actos se entrelazan el trazo, el sonido y el ritmo de la caligrafía con la electrónica. La caligrafía japonesa va mucho más allá del simple hecho de escribir, es una disciplina relacionada con la meditación, que une cuerpo, mente y espíritu”, señala la comisaria.
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Marina VelascoMatadero Madrid acoge la segunda edición del festival multidisciplinar con la incorporación del cine como principal novedad, reuniendo a expertos como Nazareth Castellanos o Michael MarderOtras instalaciones van a permitir al público asistente componer música o explorar el paisaje. Por ejemplo, en ‘Puppet’, de 1024 Architecture y Vitalic —Pascal Arbez-Nicolas, figura referencial de la electrónica en los dosmiles—, los movimientos de una marioneta generan ritmos y melodías. Y en ‘H U M I’, del compositor, artista audiovisual y físico Riccardo Giovinetto, se emplean imágenes satélite y paisajes sonoros para investigar las fronteras y construir geografías imaginarias. Además, el estudio checo Initi reserva para los más pequeños ‘Playground’, un sistema que convierte una pared en la superficie de un curioso juego colectivo.
Un escenario para el piano, el cine y la robóticaEn cuanto a los directos, una de las partes diferenciales y únicas del festival, se trasladan este año de la Nave 10 a la Nave 11. La apertura tuvo lugar ayer con la compañía británica Neon Dance y el estreno español de ‘Last and First Men’, adaptación escénica de la película de Jóhann Jóhannsson, inspirada en la novela de ciencia ficción que Olaf Stapledon publicó en 1930. La agrupación, dirigida por la coreógrafa Adrienne Hart, combina danza, cine en 16 milímetros y la narración de Tilda Swinton.
Proyecto de realidad inmersiva Ágora, de Carles Castaño. (Cedida)Aunque quizás uno de los directos más esperados sea el de Drew McDowall, antiguo integrante de Coil y Psychic TV, con el cineasta portugués Pedro Maia, y que se celebrará hoy a las 20:30 h. “Nos gusta ir de un extremo a otro. Qué está haciendo la gente nueva que está construyendo y creando, pero también todos esos referentes que han ayudado a que estemos en este punto. McDowall tiene un recorrido increíble y no habíamos tenido la suerte de contar con él”, explica De Silva. Su actuación, donde se presentará su último disco, ‘A Thread, Silvered and Trembling’, establece un diálogo entre la composición electroacústica y el cine experimental.
También el viernes, Suso Saiz —estrella del ambient contemporáneo, con varios discos recientes como Distorted Clamor y Resonant Bodies, ambos publicados por el sello holandés Music From Memory— ofrecerá dos pases gratuitos en Plaza Matadero mediante auriculares inalámbricos. “Son gente que sigue innovando, que ha sabido construir y reformular a lo largo de estos años”, precisa la comisaria sobre la presencia de músicos con una larga trayectoria. Esa misma jornada, Kyria Libia estrenará ‘El arrobamiento’, surgido de la convocatoria de residencias de música electrónica de Matadero en colaboración con L.E.V. “La pieza reúne un órgano de tubos modular y transportable, sintetizadores y voces líricas procesadas alrededor de la música sacra”, explica la curadora.
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El ConfidencialEl distrito se llena de planes perfectos y de calidad para hacer el fin de semana. Además, tu bolsillo lo agradeceráEl sábado, Milian Mori, vinculado al universo de la discográfica alemana Raster —antes conocida como Raster Noton, pero que a partir del 2017 decidió dividirse en dos proyectos independientes—, llevará los graves y las imágenes estroboscópicas en blanco y negro al directo audiovisual. El domingo, la siempre selecta Kelly Moran presentará ‘Don’t Trust Mirrors’, con piano preparado y sintetizadores. “Nos lleva con el piano procesado a su viaje introspectivo”, apunta De Silva. El japonés NAO cerrará el programa con el estreno español de ‘THE CLUSTERs’: danza, robots, sonido e imagen en tiempo real para trabajar la relación entre el cuerpo humano y la máquina.
Investigar nuestra propia extinciónPor otro lado, también hay espacio para las instalaciones que buscan la interacción con los asistentes del festival. En el nuevo proyecto de Carles Castaño, la humanidad ha desaparecido. Unos extraterrestres, responsables de haberla creado como experimento, regresan a la Tierra para investigar qué ocurrió. El público debe encontrar pistas, conversar con diferentes personajes y completar misiones. “La pieza es como una especie de videojuego. Vas reviviendo situaciones que reflejan la actualidad de la sociedad, desde el humor y desde el extremismo de por qué nos podríamos extinguir como seres humanos”, explica el artista.
El trabajo, producido por Servicios Inmersivos, se estrena en Matadero con el título ‘[“Á”1653 “gora” 23035]’, que Castaño abrevia como ‘Ágora’. Es su novena pieza inmersiva en siete años. “El público toma un rol en primera persona, utilizando su cuerpo para interactuar con los objetos digitales. Me interesa porque puedes contar una historia y el público la vive en primera persona, lo que ellos decidan va a ser la historia al final”, detalla de una obra que tendrá dos pases, con quince personas en cada uno, y cuya duración rondará los cincuenta minutos. La experiencia, concebida como individual, también permite ser vivida si se va acompañado y entrar en las mismas escenas.
Castaño ha presentado trabajos o colaborado con espacios como el CCCB, Bombas Gens, MIRA y el Festival Internacional de Cine de Róterdam. Encontrar lugares preparados para estas propuestas, según nos comenta, sigue siendo problemático: “Es difícil encontrar festivales que primero entiendan lo que les estás proponiendo y después lo sepan absorber y dar a conocer. El público no está acostumbrado a estas tecnologías. No es igual que decirle que va a utilizar un ordenador o un móvil: va a utilizar unas gafas de realidad virtual”, comenta.
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Sara CastellanosEl centenario de uno de los espacios más emblemáticos de la capital revive una historia de transformación única. Un antiguo mercado que se ha convertido en epicentro culturalUn trabajo que continúa después del festivalDetrás del pensamiento y estructura de L.E.V. encontramos a Cristina de Silva y Nacho de la Vega, que forman Datatron. Su recorrido comenzó como creadores bajo el nombre Fiumfoto, antes de que la producción y el comisariado ocuparan la mayor parte de su actividad. “Empezamos como creadores, pero desde muy temprano nos pusimos también a producir y comisariar porque no encontrábamos espacios para desarrollar estos proyectos híbridos, estos experimentos. Esa parte artística ha quedado en barbecho”, relata De Silva.
Proyecto a escala digital de Playground Gigapixel. (Cedida)La plataforma trabaja durante todo el año en las ediciones de Gijón y Madrid y, desde 2023, en la programación del Pozu Santa Bárbara de Mieres. Su participación europea se reparte entre tres proyectos. Realities in Transition 2, activo entre 2026 y 2028, que junta a socios de Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos y Serbia para investigar la creación y circulación de obras XR. Sound Steps, que se prolongará hasta marzo de 2029, y que ahonda en experiencias sonoras geolocalizadas, con la escucha, la memoria y el patrimonio como líneas donde converger.
Y, por último, Solar Futures, una curiosa propuesta alrededor del solarpunk, que gravita en torno a los futuros ecológicos y comunitarios de nuestro presente y futuro más inmediatos. Participan OHME, Electroni[k], iii y L.E.V., con dos universidades de Bruselas como colaboradoras. “A lo largo de estos veinte años pasamos de un hecho puntual a una plataforma en la que trabajamos todo el año. Lo que buscamos es abrir espacios de trabajo y creación, generar encuentros, espacios de escucha y de transformación”, concluye De Silva.