Más de cien mil usuarios de Teleasistencia en Andalucía recibieron el año pasado la visita de un técnico que les cambió la tarjeta SIM del aparato en su propia casa. Detrás de esa operación —domicilio por domicilio, provincia por provincia— hay una empresa sevillana donde el 87% de la plantilla tiene reconocida una discapacidad y la mitad convive con un problema de salud mental.

Ese contrato resume mejor que ningún otro la transformación que ha vivido UNEI durante la última década. La compañía que durante años fue identificada casi exclusivamente con la integración laboral es hoy un operador logístico y tecnológico que trabaja para grandes empresas y administraciones públicas.

Las cifras reflejan esa evolución. En 2025 la firma alcanzó una facturación de 38,5 millones de euros, un 20% más que el año anterior; elevó su plantilla hasta los 2.000 trabajadores, un 22% más; y consolidó como principal área de negocio Smart Supply, la división logística que ya aporta más del 60% de los ingresos.

Ese crecimiento mantiene a UNEI entre las ocho empresas andaluzas incluidas en el Top 100 elaborado por la Fundación Afi Emilio Ontiveros. No se trata de una aparición puntual: figura entre las 74 compañías que repiten respecto a la edición anterior. El ranking selecciona cada año a las empresas medianas españolas que más han incrementado sus ingresos de forma sostenida. Pero, en realidad, UNEI encaja mal en esa clasificación.

La mayoría de las compañías que aparecen en el Top 100 compiten por producir más con menos recursos, aumentar la productividad por empleado y mejorar sus márgenes. UNEI persigue exactamente lo contrario: incorporar al mercado laboral al mayor número posible de personas con discapacidad, aunque eso suponga asumir mayores costes laborales y renunciar a parte de la eficiencia que normalmente premian este tipo de indicadores.

Rafael Chía, CEO de UNEI.

Esa aparente contradicción explica buena parte de su evolución. La empresa ha conseguido competir en igualdad de condiciones con operadores privados, convirtiendo su función social en una ventaja competitiva. "El modelo es solvente y competitivo", sostiene su director general, Rafael Cía, que sitúa el ebitda en torno al 12% de las ventas y recuerda que la compañía reinvierte el 100% de sus beneficios en el propio negocio.

Cinco líneas de negocio

Detrás de ese crecimiento hay una estructura empresarial cada vez más diversificada. Smart Supply se ha convertido en el gran motor de la compañía y ya genera más del 60% de la facturación. A ella se suman Social and Health, especializada en tecnología para teleasistencia avanzada; Servicios, dedicada al mantenimiento, la limpieza y la gestión de instalaciones; Natura, centrada en jardinería y restauración ambiental; y Activa, que explota dos complejos deportivos y de ocio en Jerez.

La locomotora sigue siendo Smart Supply. La división ha incrementado un 75% su actividad en solo dos años gracias a la externalización de procesos de la cadena de suministro con valor añadido técnico, desde el almacenamiento y el manipulado hasta la preparación de pedidos, el call center o la reparación de equipos. En 2025 ejecutó más de nueve millones de manipulaciones y configuraciones de producto, gestionó 750.000 llamadas y configuró o reacondicionó 150.000 dispositivos, con especial presencia en los sectores sociosanitario, alimentario y de economía circular.

A ese crecimiento contribuyó también la apertura de cuatro nuevas sedes —Dos Hermanas, Granada, Jerez y Jaén—, que añadieron 5.000 metros cuadrados de superficie logística, así como un récord de 25.000 horas de formación interna para la plantilla.

Unei emplea ya más de 500 personas con problemas de salud mental y factura 20 M€

José Luis LosaLa compañía invierte 6 millones en sus nuevas instalaciones y se diversifica con una línea de “suministro inteligente”, tras su gran crecimiento en “Salud y Sociedad” durante la pandemia

Además del crecimiento económico, UNEI mide junto a la Universidad de Sevilla el impacto social de su actividad. Según sus cálculos, por cada euro facturado la sociedad recibe más de cuatro en beneficios económicos y sociales, lo que en 2025 se tradujo en un impacto superior a 162 millones de euros.

El contraste con el resto de empresas del ranking resulta especialmente llamativo. Según la Fundación Afi, las cien compañías seleccionadas duplicaron prácticamente su facturación en cinco años, crearon 22.467 empleos y elevaron un 10,7% anual los ingresos por trabajador, uno de los principales indicadores de productividad.

En la mayoría de las empresas del Top 100 el crecimiento se mide por la capacidad de generar más ingresos con menos personas. En UNEI ocurre justo al revés: cuanto más crece el negocio, más personas con discapacidad incorpora al mercado laboral. Esa es la paradoja que convierte a la empresa sevillana en una de las compañías más singulares del ranking.