La crisis migratoria de Ceuta ha obrado como aparente revulsivo para las elecciones legislativas convocadas el próximo día 23 en Marruecos, a las que los ciudadanos estaban dando la espalda hasta el punto de que hace apenas cuatro meses faltaban 12 millones de electores (un 57%) en un censo de inscripción voluntaria. En los comicios celebrados hace cinco años ejercieran el sufragio solo la mitad de los 17,5 millones de votantes entonces registrados. Los sondeos apuntaban ahora que la participación iba a caer hasta una tercera parte de los censados. Pero la reclamación de soberanía sobre las ciudades autónomas españolas ha agitado el debate político en la fase previa de la campaña electoral, que no comienza oficialmente hasta el viernes, a la espera que los partidos cierren sus listas, y de que se vislumbre un tapado favorito del palacio real como aspirante a jefe de Gobierno.
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