Lo que parecía imposible en la campaña de las últimas elecciones generales, cuando el PP se esforzó en mantener distancias con Vox, ha sucedido ahora, en la batalla decisiva del 29 de noviembre. Los populares han alcanzado un acuerdo con la extrema derecha para concurrir de forma estratégica al Senado, en lo que supone una coalición de facto, para evitar que se pierdan escaños de la derecha allí donde los de Santiago Abascal tenían muy difícil lograr representación. En virtud del acuerdo, que han anunciado a la vez PP y Vox esta mañana, los dos partidos coordinan un total de 31 circunscripciones. Los populares renuncian a presentarse en tres provincias (Gipuzkoa, Girona y Tarragona), mientras que Vox no se presentará en otras seis provincias (Cádiz, Valencia, Castellón, Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife y Baleares). Lo que ocurre que, en el caso de las islas, las provincias se dividen en varias circunscripciones (Gran Canaria, Tenerife, El Hierro, Fuerteventura, Lanzarote, La Palma y La Gomera, Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera—). Así que, los ultras se retiran de seis provincias, que suman 14 circunscripciones.
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