El trágico accidente en el Jónico que probablemente le haya costado la vida al empresario burgalés Juan José Mutiba debería servir, al menos, para reabrir el debate sobre la formación que se imparte a los titulados en navegación. La falta de recursos para reaccionar de su mujer, Carmen Díez, poseedora de un título de Patrón de Embarcación de Recreo, cuando su marido cayó al mar, es la mejor evidencia de una formación más que deficiente. Más allá de otros factores que haya podido influir como el shock psicológico u otros que puedan valorarse.
Ni se acordó de pulsar el botón de Hombre al Agua, ni lanzó una radio baliza epirb, que hubiera alertado del problema de inmediato y hubiera localizado el punto de caída, facilitando la búsqueda, ni usó la radio del barco para pedir socorro, ni pudo parar el motor, ni fue capaz de dar la vuelta para intentar acercar la nave a su esposo, en vez de dejar que se alejara en sentido contrario… No hizo nada de eso y vagó durante tres días antes de lograr contactar con el exterior para alertar de lo ocurrido. A partir de ese momento se inició la búsqueda, pero, nueve días después del suceso, el pasado viernes, las autoridades italianas suspendieron la búsqueda activa. Nueve días son muchos para sobrevivir en alta mar.
Tantos errores por parte de la esposa le han provocado un gran sentimiento de culpa, pero también han despertado suspicacias. Y, sin embargo, podrían tener su explicación, simplemente, en la más que deficiente formación práctica que se imparte actualmente a quienes quieren navegar.
Es lo que opina Pedro Gil, presidente de AECIB, asociación de Empresas Chárter de las Islas Baleares. “Peleamos desde hace tres años con los responsables de las titulaciones náuticas españolas para mejorar una formación que hoy es muy deficiente y que no garantiza nada”. La razón es que, así como sí se evalúan los conocimientos teóricos, no se evalúan las prácticas, con lo que, en realidad, nada garantiza que la persona es capaz de manejarse en una embarcación, o conoce lo básico.
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EFEItalia da por concluido el rastreo en el Jónico del empresario burgalés mientras su familia pide a España prolongar el operativo tras días de peinado intensivo en la zona“La explicación que nos dan en la Dirección General de la Marina Mercante es que las escuelas lo rechazan porque encarecería el proceso de formación y habría menos personas interesadas en sacarse los títulos”, explica José María Jiménez, presidente de APEAM, Asociación de Actividad Marítima, que también comparte la exigencia de que las prácticas de navegación sean evaluadas. “Pero ese es un criterio que no se aplica a otros vehículos que implican menos riesgo. La seguridad debe ser lo primero”.
“Las titulaciones actuales, desde las más básicas a las más elevadas, no acreditan nada, por desgracia”, lo que puede explicar la falta de recursos que evidenció la esposa del empresario burgalés. Pedro Gil se lamenta de que, mejor o peor, se evalúa el manejo de una moto, un coche, o, con mucho más rigor, un avión. Y, sin embargo, cualquier sin formación real puede pilotar un barco, pese a los muchos peligros que entraña el mar. “Es muy fuerte”.
Falta de prevenciónUna adecuada formación práctica hubiera proporcionado a la mujer de Mutiba recursos para reaccionar incluso en una situación de desconcierto y conmoción. Pero también hubiera alertado al empresario desaparecido sobre los peligros del exceso de confianza. “Al limpiar la cubierta, debería haberse fijado con un arnés para quedar sujeto al barco en caso de caída. Hay que tener en cuenta que un atún puede darte un coletazo y desequilibrarte”. Gil reconoce que probablemente nadie se ataría un arnés si la embarcación estuviera cerca de la costa y con otras naves a la vista, pero en este caso estaba en alta mar. “En este contexto el exceso de confianza es un grave error porque estás solo. Si estás en medio del mar, tienes que atarte siempre, por precaución”, opina Gil.
El único modo de contribuir a que un suceso como el del mar Jónico no vuelva a repetirse es garantizar una formación práctica real a aquellos que están acreditados para navegar. “Había mil maneras con las que la esposa hubiera podido ayudar a su marido. Pero quién te dice que era capaz de hacerlo. ¿El título? Lamentablemente, las titulaciones actuales no garantizan nada”, opina Gil.
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EFELa familia de Juan José Mutilba pide a Interior que medie para obtener datos y evitar que Italia detenga el rastreo tras caer al mar entre Sicilia y Grecia“La formación actual es una broma de mal gusto. No podemos seguir así”, insiste José María Jiménez. “No acredita mínimamente la capacidad de resolver problemas y de manejarse en alta mar. “Mi mujer tenía ya una titulación PER y realizó una habilitación especial para poder navegar a más distancia. Pues bien, la práctica se limitaba a pasar 24 horas en el barco, que luego el profesor acreditaba, aunque no se hubiera hecho nada”.
Jiménez rechaza también que puedan alquilarse pequeñas barcas a personas sin ninguna formación, como ocurre en la actualidad. Y pone el ejemplo de un señor que alquiló una barca hace dos semanas y, como no sabía cómo manejarla, volcó. “En la náutica hay mucho por mejorar. Abunda de todo salvo el sentido común”.
Lo ocurrido en el mar Jónico, en esa travesía de placer que Mutiba y su esposa estaban realizando entre Siracusa (Italia) y Pylos (Grecia) debería servir de advertencia. El mar abierto no es un entorno inofensivo en el que una pareja pueda adentrarse sin una formación adecuada para afrontar las dificultades que puedan presentarse.