La enfermedad cardiovascular no aparece de repente. El infarto o el ictus llegan después de muchos años de acumulación de daños que ni duelen ni se notan, y por eso es importante comer sano, hacer ejercicio, no fumar o cuidar la tensión. Ahora, un análisis con más de 16.800 adultos sanos en España y Dinamarca sugiere que la aterosclerosis silenciosa, la acumulación de placas de ateroma en las arterias que dificultan el flujo sanguíneo pero no da síntomas, empieza mucho antes de lo que se creía y afecta a más gente de la esperada.
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