Si a un consultor político le dijeran que un presidente y candidato a la reelección puede decir —sin mentir— que su país crece más que sus vecinos y rompe récords de empleo, y que además su ministro de Economía es el político mejor valorado, probablemente diría que tiene el trabajo medio hecho. Pero las cosas pueden no ser tan fáciles. Sobre todo si al consultor no le mencionan un factor que altera toda la ecuación: la inflación.

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