Mientras las imágenes de saturación de Ceuta se suceden, los ánimos se calientan y la tensión empieza a desbordarse, Marruecos sigue presionando, insistiendo en una idea: Ceuta es nuestra, nos pertenece. Y no solo Ceuta. El régimen alauí también sostiene que Melilla es suya. Estas son las claves de una reivindicación de soberanía que inquieta a las dos ciudades autónomas, complica la relación con Marruecos y crispa la política española.

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