Santander no fue para Gerardo Diego únicamente su ciudad natal, sino también uno de los grandes territorios poéticos de su obra. Figura esencial de la Generación del 27, el escritor encontró en la bahía, las calles de su infancia y el paisaje cántabro una fuente constante de inspiración que trasladó a sus versos. Esa relación entre literatura y memoria, plasmada especialmente en Mi Santander, mi cuna, mi palabra, puede descubrirse hoy a través de una ruta literaria por Santander que recorre cinco lugares estrechamente ligados a su vida y a su universo creativo.

La huella de Gerardo Diego en Santander también se extiende a la intensa actividad cultural y literaria que desarrolló a lo largo de su trayectoria. El poeta no solo fue uno de los impulsores de la Generación del 27, sino que convirtió la capital cántabra en uno de los escenarios de su vida intelectual. Allí dirigió las revistas literarias Carmen y Lola, ejerció como profesor de Lengua y Literatura en el Instituto de Santa Clara y profundizó en el estudio de los grandes autores del Siglo de Oro. Su trayectoria, reconocida con dos Premios Nacionales de Literatura y el Premio Cervantes en 1979, dejó un legado que todavía puede rastrearse por distintos rincones de la ciudad.

Tras los pasos de Lorca por Asturias: de las nanas que le fascinaron a la gira con La Barraca que llevó el teatro de pueblo en pueblo

Marina VelascoAsturias ocupó un lugar singular en los viajes de Lorca. El poeta se interesó por su música popular, estrechó lazos con figuras de la cultura regional y regresó en 1932 con La Barraca para llevar el teatro clásico a las plazas de varias localidades

De las calles de su infancia a la bahía de Santander

El recorrido puede comenzar en el número 8 de la calle Calvo Sotelo, donde una placa recuerda el nacimiento del escritor. Allí se encontraba antiguamente el número 7 de la calle Atarazanas, cuyo edificio desapareció tras el incendio de 1941. La siguiente parada conduce hasta la Fundación Gerardo Diego, situada en la calle Gravina, 6, un espacio dedicado a conservar y difundir su legado literario. Desde allí, la ruta continúa hacia el paseo y los Jardines de Pereda, vinculados a los recuerdos del poeta y a sus frecuentes paseos por los muelles santanderinos.

La cuarta parada conduce hasta la avenida Reina Victoria, donde Gerardo Diego permanece sentado frente a la bahía de Santander, inmortalizado en una escultura de bronce que Ramón Muriedas realizó en 1991. La obra rinde homenaje al poeta en uno de los paisajes que más inspiraron su escritura. Precisamente, la bahía constituye la última parada de esta ruta literaria por Santander, un escenario que Diego convirtió en símbolo de sus recuerdos de infancia y de su vínculo con la ciudad. El mar, los muelles y el horizonte santanderino aparecen de forma recurrente en su poesía, especialmente en Mi Santander, mi cuna, mi palabra, publicado en 1961, donde reunió 151 poemas relacionados con su ciudad natal y los paisajes de Cantabria.

El plan gratuito de Cantabria para este otoño: la ruta literaria para descubrir Suances a través de las novelas de María Oruña

Marina VelascoLos visitantes podrán recorrer Suances, Comillas y Santillana del Mar a través de los escenarios que inspiraron las exitosas novelas de la autora gallega que triunfa en el mercado al lado de Ediciones Destino

La huella literaria de Gerardo Diego en Santander

El vínculo de Gerardo Diego con Santander también se refleja en los primeros pasos de su carrera literaria. En 1918 publicó su primer cuento, La caja del abuelo, en El Diario Montañés, y un año después protagonizó una polémica intervención sobre la poesía moderna en el Ateneo de Santander. Su interés por los clásicos le llevó, además, a investigar obras del Siglo de Oro en la Biblioteca Menéndez Pelayo. Tras su fallecimiento en Madrid en 1987, el poeta legó a su ciudad natal su valiosa biblioteca, testimonio de su intensa actividad intelectual. Hoy, los itinerarios municipales Santander literario y Ruta de los Ilustres permiten acercarse a su biografía y descubrir algunos de los escenarios vinculados a su trayectoria, desde las calles de su infancia hasta los paisajes de la bahía que inspiraron sus versos.