Una marea de personas ha tomado este domingo las calles de Francia en una nueva jornada de tensión con la Policía que ha abierto una grave crisis en el país. Algunas manifestaciones se descontrolaron, con incendios en edificios, como en Limoges cuyo ayuntamiento quedó “prácticamente destruido”, y saqueos en tiendas. Calles del centro de París “han quedado devastadas”, según afirmó el alcalde de la ciudad, Emmanuel Grégoire.