El 3 de junio de 1998 quedó marcado en negro en la historia de Alemania. Un tren de alta velocidad descarriló a 200 kilómetros por hora en el término municipal de Eschede, en el Estado de Baja Sajonia. El convoy impactó contra un puente de carretera y la infraestructura se derrumbó sobre varios vagones. Fallecieron 101 personas y 108 resultaron heridas. Es el peor accidente de la alta velocidad en el mundo. La seguridad es desde entonces la prioridad en la red ferroviaria alemana, también a costa de reducir velocidad y la comodidad de los usuarios.

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