Los 23 minutos de fallos en el sistema de seguridad ferroviaria LZB y decisiones inexplicables tomadas en el centro de control de la circulación de Adif, que desembocaron este miércoles en una nueva tragedia ferroviaria en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, dejan cabos sueltos que tendrán que atarse en la doble investigación abierta: la policial que lidera el juzgado de instrucción número 2 de Orgaz (Toledo) y la técnica que recae en la Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes ferroviarios, marítimos y de aviación civil. Una de las cuestiones que requiere respuesta es si el LZB alemán de los años 90 está obsoleto o funciona con las mismas prestaciones que el más moderno ERTMS.
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