Los graves disturbios del sábado por la noche en Barcelona, saldados con 128 detenidos, 23 comercios víctimas del pillaje y numerosos daños en el mobiliario urbano, han envenenado, aún más si cabe, la campaña electoral para las generales del 29-N. Tanto en Cataluña como en el conjunto de España. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, acusó a Pedro Sánchez de "desde Ceuta a Barcelona, pasando por Madrid, los discípulos del muro no quieren paz en las calles, se están resistiendo a abandonar el poder, con violencia. Como han perdido la calle, quieren incendiarla". La candidata de Sumar, Ada Colau por su parte, acusó a la ultraderecha de generar tensión en las calles.

Todos estos cruces de acusaciones carecen de fundamento. La horda de más de 500 jóvenes que ayer arrasaron el centro de Barcelona no tenía adscripción política alguna. Ni siquiera de ultraderecha o de la ultraizquierda de la CUP. Eran jóvenes que llevaban cinco días siendo convocados por TikTok y extendiendo la convocatoria a través de grupos de wasap, con el objetivo de asaltar diversos comercios. Pero todos los partidos aprovecharon para llevar el agua a su molino. Por su parte el fenómeno sigue en marcha, ya se están convocando por redes sociales nuevos tumultos para el próximo sábado.

El presidente de Vox, Santiago Abascal también lanzó la siguiente sentencia a través de la red social X: “De Ceuta a Barcelona, las milicias de Sánchez destruyendo todo lo que pueden. El gobierno ha traicionado a España”.

Un total de 128 detenidos en una protesta de jóvenes que acaba en saqueos y quema de vehículos en Barcelona

Marcos Lamelas. BarcelonaLa concentración, bajo el lema 'Institut Indignats', replica el movimiento estudiantil que lleva semanas sacudiendo Francia; Illa condena la violencia y promete que "quien lo haga, lo pague"

La ultraderecha catalana también se sumó a las críticas, pero las centró en Salvador Illa y la Generalitat. Así lo hizo Silvia Orriols, también a través de X. La presidenta de Aliança Catalana recordó su intervención en la sesión de control del Parlament la pasada semana. “El miércoles preguntaba en el Parlament si estábamos preparados en caso de que los disturbios que los inmigrantes generan en el estado francés se reprodujeran aquí... El resto de diputados se reían por debajo de la nariz, tratándome de loca. Ni una semana ha tardado la realidad en darme la razón”, destacó Orriols.

Junts se sumó a estas tesis: la clave era acusar a la Generalitat de Illa de imprevisión. “Hay que cortar de raíz lo que ayer podía haberse evitado. Y por eso hay que ser rápido, reforzar los efectivos de los Mossos ya, proteger a la gente y a los comerciantes, y ser implacable en la respuesta. ¿Puede el presidente Illa garantizar todo esto? ¿Tú crees que puede garantizarlo?”, se preguntaba Míriam Nogueras.

Todos contra todos

Al final el día se convirtió en un todos contra todos. Vox y el PP culpaban a Sánchez. Junts y Aliança a Salvador Illa. Y por su lado, Gabriel Rufián, candidato de ERC, alertó de que sobre todo “benefician a la ultraderecha”,

Más centrado, el presidente catalán Salvador Illa no acusó a nadie pero durante la presentación de la candidata del PSC por Tarragona, se mostró del todo inflexible con los que participaron en los violentos altercados de ayer, hubo 15 heridos por parte de la policía. Illa garantizó que “esto merece una condena rotunda. Nos aseguraremos que quien lo haga, lo pague" y se mostró firme en que en el caso de los menores se hará responsables civiles a sus padres. El Ayuntamiento de Barcelona que encabeza el socialista Jaume Collboni ya aseguró que se personaría en la causa. El PSC quiso mostrar firmeza contra el crimen.

La derecha catalana acusa a los Mossos de no haber desplegados suficientes efectivos

Las críticas a la actuación policial no son del todo justas. La Brimo de los Mossos actuó con contundencia. De hecho, logró blindar el Passeig de Gràcia. Los saqueadores, al no poder asaltar los comercios de lujo más preciados, tuvieron que contentarse con tiendas menores de las calles adyacentes a Plaça Catalunya, como Portaferrissa, Pelai o Portal de l’Àngel.

Efecto espejo

Los Mossos rastrean ahora quién inició esta convocatoria por redes sociales y están investigando si se trata de lo que ahora se denomina como “ataque híbrido”. Pero ayer no había información pública al respecto. Está claro que los saqueos respondieron a un efecto espejo que imitaba las protestas de los estudiantes en Francia.

Pero el debate político continuará. La diputada del PP catalán Lorena Roldán ya ha pedido que la consellera de Interior, Núria Parlón comparezca en el Parlament para que ofrezca explicaciones sobre el despliegue policial. Los disturbios en campaña electoral no son peores pero su eco político es mucho mayor.