Lula denuncia ataques bolsonaristas contra sus seguidores. Eduardo Bolsonaro, hermano del candidato Flávio Bolsonaro, sostiene que la prorrogación de la votación "huele a golpe electoral"

Empate técnico en Brasil: Lula intenta sostener el gran bastión de la izquierda en la región frente a Bolsonaro y la ola ultra

Remontada histórica de Lula da Silva, candidato presidencial del Partido de los Trabajadores (PT). A las 21.09 horas locales, el Tribunal Superior Electoral (TSE) declaró a Lula ganador oficial de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas. Con el 99,84% de las urnas apuradas, el presidente de Brasil obtenía el 51,77% de los votos, frente al 48,23% de Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL). Ninguna encuesta había previsto una diferencia tan grande.

Tras una jornada electoral marcada por el caos, por la extensión de dos horas del horario electoral debido a la falta de transporte público en algunas ciudades, Lula apareció por delante del candidato Flávio Bolsonaro en el escrutinio desde el principio. Tras un breve periodo en el que Flávio pasó a liderar, Lula tomó la delantera antes del 50% del escrutinio. A diferencia de 2022, cuando Lula apenas adelantó a Jair Bolsonaro con el 67,66% de las urnas apuradas, el resultado sorprendió a los analistas, que esperaban un empate hasta el final de la apuración. Con el 75.87% de las urnas apuradas, Lula ya tenía el 51,11% de los votos, frente al 48,89% del candidato Flávio Bolsonaro.

El aumento de la participación, al que el PT se encomendaba para darle la vuelta a las encuestas, se produjo de una forma contundente. La abstención cayó del 21,8% al 19,21% con respecto a la primera vuelta electoral del 4 de octubre. La cifra contraria la tendencia histórica de aumentar en segunda vuelta. Al mismo tiempo, también se redujo el voto en blanco (de 1,88% a 1,06%) y el voto nulo (2,93% al 1,98%) con respecto a la primera vuelta. Los primeros resultados del voto exterior, provenientes de Asia y Europa, confirmaron una aumento de la participación y de la diferencia de Lula sobre Flávio Bolsonaro con respecto a la primera vuelta. El periodista Ricardo Noblat, que cubre las elecciones desde 1989, escribía en su columna dominical que las elecciones “serán decididas por los 33,4 millones de brasileños que no votaron en la primera vuelta” y que si una aumento de la participación podría darle la victoria a Lula.

La participación ha sido especialmente alta en el nordeste, el verdadero bastión de Lula, una región con 43.529.845 electores (un 27,42% del total) que en 2022 le dio un 69,34% de los votos. Algunas declaraciones de Flávio Bolsonaro prejuiciosas contra el nordeste, la región más pobre de Brasil, han despertado indignación. En Bahía, cuarto colegio electoral del país, la abstención se redujo a un 16,94%. Y el resultado fue una verdadera goleada de Lula: con el 78,06% de los votos apurados, Lula tenía un 71,18% de los votos, frente a un 28,82% de Flávio Bolsonaro.

Sin embargo, el aumento del voto de Lula se produjo en todas las regiones del país. En Río Grande do Sul, un estado bolsonarista, Lula pasó de 35,73% a un 42,23% de los votos, con un 98,21% de la apuración. En Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, segundo colegio electoral, Lula pasó de un 41,39% de los votos en la primera vuelta a un 49,21% (con el 99,65% de la apuración). En la ciudad de Río de Janeiro, En São Paulo, primer colegio electoral del país, Lula pasó del 38,20% de los votos a un 45,85% de los votos.

“Olvidaos de las encuestas. Me han impactado las imágenes de las estaciones de autobuses del nordeste y del norte del país, están todas repletas. Lo que está ocurriendo es de una magnitud nunca vista en la historia de Brasil”, explicaba el sábado por la noche en un vídeo Renato Rovai, director de la Revista Fórum, que cubre las elecciones desde 1989. Desde la tarde del sábado, las redes sociales brasileñas se inundaron de imágenes y vídeos de estaciones de autobuses del nordeste abarrotadas de gente y de barcos en la Amazonia repletos de banderas de Lula que se dirigía a las ciudades donde ejercen su derecho a voto.

El recuento de las elecciones de Brasil comenzó con dos horas de retraso, tras la decisión del ministro Cristiano Zanin, del Tribunal Supremo Federal (STF), de prolongar el horario de las elecciones en todo el país hasta las 19.00 horas local. La medida fue resultado de las denuncias de la campaña de Lula de diminución de la circulación de autobuses y otras formas de transporte colectivo, especialmente en São Paulo y Salvador de Bahía, ambas reductos izquierdistas. También, de la petición de la campaña del candidato Flávio Bolsonaro de extender la votación en los estados de São Paulo, Paraná y Santa Catarina. La orden del ministro Zanin llegó ante la inacción del presidente del Tribunal Superior Electoral (STE), el bolsonarista Kássio Nunes. A pesar de que Nunes recibió denuncias de falta de transporte público, que según la ley debe de ser gratuito en días de votación, no tomó ninguna medida.

Caos durante la jornada

La jornada electoral de Brasil ha estado protagonizada por el caos. Aunque la decisión del ministro Cristiano Zanin fue emitida antes del cierre del horario electoral, la orden llegó a la mayoría de los colegios electorales cuando las urnas electrónicas ya se habían cerrado. “Recibimos un mensaje de la prolongación unos minutos después de las 17.00, hora oficial del cierre. Estuvimos un tiempo sin saber cómo reaccionar. Entonces, decidieron que las urnas que ya estaban cerradas no iban a reabrirse”, asegura a elDiario.es, el responsable de una mesa de un colegio electoral del barrio de Deodoro, de Río de Janeiro, que prefiere no ser identificado. El magistrado Cristiano Zanin esclareció con posterioridad que la orden apenas servía para las urnas que todavía no estuvieran cerradas.

El jurista Alfredo Attié criticó en directo en TV Fórum Kássio Nunes, por no haber tomado la decisión de extender el tiempo de votación en los lugares afectados: “Es evidente que la omisión está tomada para provocar caos electoral. Su intención sería anular el segunda vuelta, y sería muy peligroso. Todo indica que fue apropósito”. Por su parte, el TSE considera la decisión del ministro Cristiano Zanin una invasión de competencias. Sin embargo, Attié sostiene que el TSE tiene que acatar las órdenes del STF. Para Renato Rovai, director de la Revista Fórum, Kássio Nunes no repasó la orden a los colegios electorales. La resistencia de Kássio, según Attié, configura crimen electoral y puede conllevar a su dimisión.

João Paulo Charleaux, columnista del Canal UOL, afirmó al vivo que “llegamos al peor escenario posible” y que “el perdedor difícilmente aceptará el resultado”. Especialmente si el ganador es Lula. En su opinión, abre la puerta a que Donald Trump no reconozca el resultado. Eduardo Bolsonaro, hermano del candidato Flávio Bolsonaro, aseguró desde Estados Unidos, que “esto huele a golpe”. Fernando Neisser, profesor de derecho electoral de la Fundación Getulio Vargas (FGV), también considera que la extensión del horario electoral puede llevar a cancelar las elecciones.

Problemas con el transporte

Unas horas antes, la justicia había mandado detener a Pablo Souza, secretario de Movilidad de Salvador de Bahía, del partido conservador União Brasil, por falta de autobuses en la ciudad, que por ley tienen que circular con tarifa gratuita. La denuncia de falta de transporte público se extiende a múltiples ciudades con ciudades aliadas de Flávio Bolsonaro, entre ellas, São Paulo. Lula, que califico como “crimen” el hecho de que no haya autobuses en São Paulo, pidió encendidamente a los electores que comparezcan a las urnas: “No desistan de votar. Esperen y voten, porque la democracia tiene que salir vencedora de este proceso electoral”. El presidente ha solicitado legalmente que se extienda el horario de votación en São Paulo y Salvador de Bahía, entre otras ciudades.

Algunos votantes del presidente Lula da Silva en el barrio de Laranjeiras, en Río de Janeiro.

La sombra de las artimañas de Jair Bolsonaro en 2022, que colocó a la policía de carreteras a realizar controles en el nordeste para dificultar el voto de personas en tránsito, empezó a crecer el sábado. El TSE, presidido por el ministro bolsonarista Kássio Nunes, alteró el lugar de votación de 590.000 personas, sin previo aviso. El cambio afecta principalmente a regiones favorables a Lula, sobre todo el nordeste. A su vez, personas que se disponían a viajar al nordeste a votar desde diferentes ciudades denuncian desde el sábado que muchos vuelos de varias compañías aéreas se han cancelado. Las denuncias de boicot al voto de los nordestinos crecieron a lo largo de la jornada electoral.

Denuncias de violencia

El presidente Lula da Silva, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), denunció por la mañana, poco después de votar, ataques bolsonaristas ocurridos a lo largo del país en los últimos días. Lula responsabilizó al bolsonarismo de diversas agresiones sufridas por sus militantes, citando expresamente el ladrillazo en la cabeza recibido por la concejala Iara Pimentel. “De un lado están los que quieren democracia. La contrapartida es la violencia que el otro lado está imponiendo a la nación brasileña”, afirmó el presidente. Por otro lado, una escena ocurrida el sábado en el acto político de apoyo a Flávio Bolsonaro en Río de Janeiro ha dejado a Brasil en shock: un hombre negro con un adhesivo de Lula encadenado por un bolsonarista. El Ministerio de Igualdad Racial calificó de “inaceptable que una persona negra sea encadenada y humillada reproduciendo la esclavitud”.

La tensión fue in crescendo en los últimos días, según se iba confirmando la remontada de Lula en las encuestas. El empate técnico registrado en todas las encuestas de los últimos días fue empujando a más de 158 millones de brasileños convocados a votar a un dilema ineludible: elegir entre la continuidad de Lula o el regreso de la familia Bolsonaro al poder. Las encuestas de Datafolha y Quaest de la noche del sábado, aumentaron ligeramente la ventaja numérica de Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), frente a Lula da Silva, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), 51% 49%. Aunque el aumento con respecto a la anterior era de menos de un punto, en la campaña de Flávio Bolsonaro están convencidos de que la ventaja en las urnas será mayor, ya que “las encuestadoras subestiman el voto bolsonarista”. Por el contrario, el PT se aferra a que todas las encuestas reflejan el crecimiento de Lula en la segunda vuelta. Tres de ellas (incluyendo la prestigiosa Vox Brasil) y el tracking interno de Fetraban colocan incluso a Lula por delante. A su vez, el PT confía en que los indecisos se incline por Lula, como parecen indicar los estudios cualitativos encargados por el Estadão de São Paulo.

Una mujer vota este domingo en São Paulo (Brasil).

Sin embargo, la gran esperanza del PT reside en que la histórica movilización de la izquierda en la segunda vuelta. “Participo en la vida política hace cincuenta años y nunca vi nada igual en una segunda vuelta”, aseguró el presidente Lula antes de votar el domingo por la mañana. El desafío de la izquierda es que la movilización se concrete en las urnas.

Movilización en el bastión de Lula

La campaña de Lula confía en una alta participación en el nordeste, el verdadero bastión de Lula, una región con 43.529.845 electores (un 27,42% del total) que en 2022 le dio un 69,34% de los votos. Algunas declaraciones de Flávio Bolsonaro prejuiciosas contra el nordeste, la región más pobre de Brasil, han despertado indignación. Las expectativas del PT es acercarse al 70% de los votos en el nordeste (el último Datafolha registraba un 64%).

Desde la tarde del sábado, las redes sociales brasileñas se inundaron de imágenes y vídeos de estaciones de autobuses del nordeste abarrotadas de gente y de barcos en la Amazonia repletos de banderas de Lula que se dirigía a las ciudades donde ejercen su derecho a voto. “Olvidaos de las encuestas. Me han impactado las imágenes de las estaciones de autobuses del nordeste y del norte del país, están todas repletas. Lo que está ocurriendo es de una magnitud nunca vista en la historia de Brasil”, explicó en un vídeo Renato Rovai, director de la Revista Fórum, que cubre las elecciones desde 1989.

El periodista José Roberto de Toledo, uno de los más veteranos y respetados de Brasil, manifestó en el Canal UOL que, sea cual sea el resultado, “estas elecciones continuarán electoralmente”. El senador Rogério Marinho, jefe de la campaña de Flávio Bolsonaro, denunció “ golpe judicial” y algunos de sus aliados hablaron, sin pruebas, de fraude electoral.