Margarita Robles fue la primera en dejar de aplaudir el jueves cuando toda la bancada azul seguía en pie en el Congreso jaleando al presidente. Se percató de que era la única sentada y terminó retomando la ovación por compromiso. Minutos antes había sido evidente su incomodidad cuando Pedro Sánchez anunció que pondrá las cartas boca arriba y publicará todos los informes sobre la crisis de Ceuta, es decir, que cada cual podrá sacar sus propias conclusiones en la guerra de versiones de la ministra de Defensa y el titular de Interior sobre los avisos del CNI.
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