Vivir en un pueblo de Cuenca de menos de 100 habitantes y abrir un negocio propio puede parecer una decisión arriesgada para un joven acostumbrado a la ciudad. Sin embargo, hay quienes encuentran en el mundo rural una oportunidad para independizarse, comprar una vivienda y construir su futuro. Es el caso de un joven que ha decidido apostar por el lugar del que procede su familia, convencido de que no necesita marcharse para prosperar.

Su nombre es Mario Pérez, un joven criado en Valencia que se independizó en el verano de 2023 y decidió establecerse en Valdemoro-Sierra, un pequeño municipio conquense. Según recoge la revista Viajar, el protagonista de esta historia está al frente del Bar Haro, un establecimiento que se ha convertido en un punto de encuentro para los vecinos. Su objetivo va más allá de mantener abierto el negocio: "Yo simplemente quiero vivir en mi pueblo y ganarme la vida aquí".

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De trabajar como camarero a abrir su propio bar en Cuenca

Antes de emprender su propio proyecto, Mario terminó sus estudios de gestión forestal y comenzó a trabajar como camarero en el pueblo de sus abuelos. Durante dos años adquirió experiencia en la hostelería hasta que decidió dar el paso de gestionar su propio establecimiento. Así nació el Bar Haro, cuyo nombre rinde homenaje al local en el que se crió su padre, manteniendo de esta forma una vinculación con la historia familiar.

Además, su traslado a Valdemoro-Sierra le ha permitido comprar una casa, algo que, según su experiencia, no habría podido conseguir en su Valencia natal. La decisión de instalarse en un municipio con tan pocos habitantes también ha supuesto una manera diferente de entender el trabajo y la independencia. En este contexto, su bar desempeña una función social importante, ya que ofrece a los vecinos un espacio donde reunirse y compartir su día a día.

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Valdemoro-Sierra, el pueblo donde Mario Pérez quiere construir su futuro

El entorno natural es otro de los atractivos de esta localidad de Cuenca. En su territorio se encuentra la cascada de La Balsa, cuyas aguas forman pequeños saltos y arroyos que discurren hacia el río Guadazaón. Asimismo, a pocos kilómetros están las Lagunas de Cañada del Hoyo, declaradas Monumento Natural en 2007.

Pese a las dificultades que puede implicar mantener un negocio de hostelería en un municipio tan pequeño, Mario tiene clara su prioridad. No busca trasladarse a una gran ciudad para desarrollar su trayectoria profesional, sino poder continuar viviendo donde ha decidido establecerse. Por eso, resume su idea del futuro con una frase que refleja su apuesta por la vida rural: "Siempre diré que para mí el éxito es que no me tenga que ir".