Arranca este viernes el último bloque de las comparecencias ministeriales por la crisis de Ceuta con las dos más importantes: la del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por ser el responsable de la seguridad de las fronteras y la del ministro de Exteriores y jefe de la diplomacia, José Manuel Albares.

Grande-Marlaska ha abierto sus palabras con dos ideas nítidas. La primera, un llamamiento a la calma a las puertas de los actos de violencia que comenzaron el miércoles, se recrudecieron esta noche y van camino de derivar un enfrentamiento social. "Llamo a la calma y al cese de cualquier tipo de violencia", ha pedido el titular de Interior. Tras subrayar que su "empatía" con los ciudadanos de Ceuta, Grande-Marlaska ha hecho hincapié en que "la violencia no es el camino para resolver ningún problema". Posteriormente, ha querido destacar el "comportamiento ejemplar" de los ceutíes.

El portavoz del PP, Javier Celaya, también ha querido llamar a la calma y lanzar un mensaje contra la violencia. "Quien piense que con la violencia acosando a los periodistas, a los medios de comunicación o bloqueando a la Cruz Roja ayuda a Ceuta se equivoca completamente. Lo único que está haciendo es dar alas a aquellos que pretenden señalar a los invasores como víctimas cuando las verdaderas víctimas somos los ceutíes", ha subrayado.

Esa intervención ha sido después de que el ministro culpara a la desinformación y apuntara también a la oposición por la violencia que está yendo a más en Ceuta. Así, ya en el arranque ha cargado contra "los intentos partidistas de algunos que en medio de una situación de gran complejidad, se han decidido a desinformar, a buscar el aprovechamiento político o, lo que es peor, incitar al odio y al enfrentamiento entre personas en las calles de Ceuta".

Después, ya abiertamente, ha criticado que "la ultraderecha y ahora también la derecha hablan de invasores, delincuentes, llaman a cazar inmigrantes y lanzan propuestas para deportar a las personas hospitalizadas. Todo ello totalmente incompatible con los principios democráticos y con el respeto a la dignidad humana". Según Grande-Marlaska, este tipo de declaraciones "contribuyen a la estigmatización de las personas migrantes y que alimentan la división social en un momento en que lo que se necesita necesitamos todos es responsabilidad, serenidad y sentido de Estado".

Dos de sus compañeros de Gobierno, el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, y el jefe del mando único y titular de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, ya pidieron ayer calma a la población ceutí y condenaron la violencia, pero sin éxito a la vista de los sucesos de esta noche. Tras no haber dado una solución a la permanencia de miles de inmigrantes irregulares en las calles de Ceuta casi un mes después de la entrada masiva, el Gobierno sufre una importante pérdida de credibilidad.

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El Partido Popular ha comunicado este viernes que "va a apoyar con toda intensidad" las manifestaciones del próximo día 2 de septiembre en todos los ayuntamientos del país. Desde Génova subrayan que se trata de concentraciones "en defensa de las fronteras de España en general y de la ciudad de Ceuta y de los ceutíes en particular". En esos actos van a participar "activamente" todos los miembros de la Dirección Nacional del PP y el presidente del partido, Alberto Núñez Feijóo, asistirá al convocado en Madrid. El expresidente del Gobierno, José María Aznar, visitó Ceuta este jueves.

"Hemos trabajado sin descanso"

El segundo mensaje que ha querido enviar Grande-Marlaska desde su arranque está relacionado, precisamente, con esta pérdida de credibilidad y su eje es que el Ejecutivo está volcado con la ciudad. "Frente a algunas afirmaciones que no se corresponden con los hechos, el Gobierno y el conjunto de ministerios implicados hemos respondido, hemos trabajado sin descanso y hemos estado al lado de la ciudadanía de Ceuta desde el primer momento", ha asegurado ante los portavoces de la Comisión de Interior. Según el ministro de Interior, el Ejecutivo no solo ha desarrollado "una actuación contundente" sino que también ha tenido una "presencia constante en la ciudad" y una "comunicación permanente con las administraciones implicadas".

La sentencia y la boya

La crisis migratoria de Ceuta tiene dos claves. Una es, efectivamente, la gestión del Gobierno una vez que se produjo. Pero la otra es qué hizo previamente para evitar que se produjera dado que existía un precedente de asalto, el de 2021, y el Tribunal Supremo confirmó en una sentencia que se hizo pública el 8 de julio dos fallos previos respecto a que la actual Ley de Extranjería no permite realizar devoluciones en caliente si los inmigrantes irregulares no han violado un obstáculo físico antes de llegar a la frontera.

La inexistencia de ese obstáculo el 30 y 31 de julio es lo que impide devolver a Marruecos a los inmigrantes irregulares que no quieran regresar de forma voluntaria. Grande-Marlaska ha intentado justificar que la boya neumática que instaló con celeridad el 1 de agosto y que permite ahora realizar devoluciones en caliente no pudo instalarse antes.

Así, el ministro del Interior ha destacado que tras la citada sentencia, la Guardia Civil "impulsó de manera inmediata el análisis de situaciones técnicas eficaces, compartidas, evidentemente, con el marco legal vigente y susceptibles de implantación en el menor plazo posible". En este sentido asegura que "el mismo 9 de julio, se iniciaron estudios para la instalación de elementos de contención marítima que permitieran el cumplimiento de la sentencia para efectuar el rechazo".

El problema que tiene esta argumentación es que el Supremo confirmó fallos previos y la jurisprudencia del Tribunal Constitucional que ya existía desde hace años. En concreto, una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía de marzo de 2025, otra del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Ceuta de septiembre de 2024, con la jurisprudencia del TC recogida en las sentencias 172/2020 y 13/2021.

La guerra por el papel del CNI

No obstante, en lo que tiene que ver con las responsabilidades políticas por la ausencia de medidas previas, el punto caliente de la comparecencia de Grande-Marlaska se encuentra en el pulso que mantiene con la ministra de Defensa, Margarita Robles, por los avisos del Centro Nacional de Inteligencia.

Como publicó El Confidencial el miércoles, Moncloa respalda a Interior y en estos días tanto Torres el miércoles como Bolaños el jueves han hecho lo mismo, pero este viernes en su primera intervención no ha querido realizar alusión alguna a este pulso. No obstante, ha tenido que referirse a ello durante el turno de contestación a las preguntas ya que la mayoría de los portavoces le ha pedido explicaciones.

Ha sido entonces cuando ha aseverado que, en alusión a su compañera de Gobierno, "que no digan que lo del 30 alguien lo veía o lo decía, porque no es cierto". Sin embargo, el martes pasado Robles dio un dato concreto sobre la infomación de la que se disponía el 29 de julio sobre lo que entonces era una aún amenaza. Ese día, dijo, "se produce una convocatoria en redes o grupos de WhatsApp y de Facebook, En la que se insta a la gente a intentar entrar a nado y saltando la valla, aprovechando, se dice, la celebración de las fiestas del trono".

En cambio, según ha afirmado Grande-Marlaska este viernes, "lo que se hablaba y en muchos informes de todo ámbito, pero como se ha hablado otros años, es de elementos estructurales en la migración y en concreto en Ceuta y en Melilla". "Claro que había preocupación, pero como la había el año pasado", ha abundado.

No obstante, el titular de Interior ha vuelto a defender, como ya hizo el martes tras el Consejo de Ministros, la actuación de los servicios de inteligencia quejándose de que sus declaraciones se han sacado de contexto. "Yo no he responsabilizado nunca a ningún servicio de información, sean CNI, CIFAS, la Policía Policía Nacional o Guardia Civil, que también tenemos servicios de información.. No se mal utilicen o mal interpreten unas palabras que se sacan de contexto". "Cuando digo que hay cosas que desgraciadamente en alguna ocasión suceden, no implica necesariamente ninguna responsabilidad de nadie ni que todo haya necesariamente que haber sido previsto en la forma que acontece".

La presión para que el Ejecutivo enseñe los informes que remitió el CNI en los días previos a la avalancha de inmigrantes crece ya que a las petición de Sumar, a través de IU, del PP y de Vox se han unido esta semana dos socios clave del Gobierno, Bildu y el PNV.

Defensa de Marruecos

Durante su intervención, Grande-Marlaska ha reiterado las cifras que viene ofreciendo el Gobierno. Alrededor de 5.000 inmigrantes ilegales en cuanto a los que se mantienen en Ceuta y unos 72.000 los que entraron. Pese a la proliferación de declaraciones de ministros marroquíes reclamando la soberanía de Ceuta y Melilla desde la entrada masiva, el ministro del Interior ha vuelto a hacer una defensa de la actuación de Marruecos, en la línea de lo que el Gobierno lleva haciendo desde el inicio de la crisis.