“Toda la casa [por el gestor de la infraestructura ferroviaria Adif] está tensionada muy por encima de sus posibilidades en busca de respuestas al accidente de Urda, cuando aún no hemos salido del estado de shock, y manteniendo la operativa en la red de alta velocidad y en la convencional”. El diagnóstico de situación crítica es de un alto directivo de Adif que reclama el anonimato antes de una breve conversación. Lejos de parar máquinas para analizar lo sucedido en Urda (Toledo), el ritmo frenético diario debe continuar en los centros de control. Pero son horas decisivas para el curso de la investigación del siniestro que el pasado miércoles 28 de octubre costó la vida a 69 personas en la línea de altas prestaciones Madrid-Sevilla. El presidente de Adif, Luis Pedro Marco de la Peña, tiene toda la presión sobre los hombros, al igual que todo su comité ejecutivo. El cargo, afirman fuentes internas, está a disposición del ministro de Transportes desde el primer minuto. Y el de Óscar Puente, en manos del presidente del Gobierno. El cese de Marco de la Peña, antes o junto al de Puente, es un clamor entre los grupos de la oposición, también entre aliados del Grupo Socialista en el Congreso. Puente y Marco de la Peña, que comparecieron juntos en rueda de prensa el pasado viernes, se comprometieron en enero a trabajar para que un suceso como el de Adamuz (Córdoba), en la misma línea Madrid-Sevilla, no se repitiera.

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