Mónica García, que siempre ha hecho gala de ser "médica y madre", es cada vez más cuestionada entre sus compañeros de profesión. La ministra de Sanidad, anestesista de formación, ha pasado de ser el altavoz de los intereses de sus colegas sanitarios contra Isabel Díaz Ayuso a enfrentarse a sus compañeros del sector médico y enfermero. La patada hacia adelante que ha dado a la tramitación del estatuto marco de los profesionales del Sistema Nacional de Salud (SNS) y el malestar que ha provocado su paso por Ceuta y sus palabras negando el "colapso sanitario" la colocan en un momento crítico entre los suyos.

Este martes, el Consejo de Ministros daba luz verde a la tramitación del proyecto de ley que regula las condiciones laborales de los sanitarios de nuestro país. Lo hace sin haber llegado a un acuerdo con el Sindicato Médico (CESM), que considera que la norma discrimina a los facultativos respecto al resto de profesiones sanitarias y no garantiza jornadas laborales "dignas" y que consoliden una "atención sanitaria de calidad".

Ángela Hernández, secretaria general de Amyts, el sindicato médico de Madrid que lideró la huelga en Atención Primaria contra Ayuso, asevera en declaraciones para El Confidencial que "es feo que la ministra haya aprobado el proyecto de ley sin llegar a un entendimiento con los representantes de los facultativos". Tras su aprobación en el Consejo de Ministros, el texto será remitido al Congreso de los Diputados, donde le espera una ardua tramitación dada la falta de apoyos parlamentarios del Gobierno de Pedro Sánchez.

En los términos actuales, Hernández considera que la ley "es totalmente insuficiente para los médicos. Mantiene una jornada discriminatoria para nosotros (pudiéndose alcanzar las 75 horas semanales). Diferencia entre los médicos de Cataluña y los del resto de España: los catalanes podrán quedar exentos de guardias a partir de los 50 años y en el resto de la península se sitúa a partir de los 55 años. Además, la guardia se retribuye menos que la hora ordinaria y se consolida un sistema que incide en una peor calidad en la atención al paciente".

Las CCAA se rebelan contra el estatuto de García al que ha dado luz verde el Gobierno: "La ministra está sola"

Laura CamachoLas regiones, a excepción de Cataluña, han firmado un texto de consenso en el que trasladan a la ministra la necesidad de reabrir "con urgencia" un proceso de diálogo "real"

La reivindicación de los sindicatos médicos es que se desarrolle un estatuto propio para ellos, diferenciado del resto de profesiones sanitarias. "O se nos regula igual a todos, con los mismos horarios, o si se necesita un desempeño distinto de los médicos, se necesita un texto propio". La secretaria general de Amyts también carga contra las formas de García por el escaso plazo que ha transcurrido entre la consulta pública de la norma y su aprobación en Moncloa: "No creo que hayan podido analizar las 14.000 alegaciones que se habían presentado, ni siquiera clasificarlas. La consulta pública es un trámite que queda bien en el papel, pero no se traduce en calidad democrática si no se toma en serio".

La crisis de Ceuta

El otro gran frente que Mónica García tiene abierto con sus iguales se ha originado en Ceuta, donde no han sentado nada bien sus declaraciones negando el "colapso sanitario". El Ministerio de Sanidad, a través del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), es el responsable directo de la gestión sanitaria de Ceuta y Melilla. Las demandas sobre la necesidad de reforzar la sanidad pública en ambas ciudades autónomas vienen de lejos, y la situación se ha agravado con la avalancha migratoria del 30 de julio.

"Una sanidad que ya estaba muy tocada, porque no ha estado dimensionada de forma adecuada desde hace años, ha tenido que hacer frente a una situación que desbordaría a cualquier sistema sanitario", lamenta Elisabeth Muñoz, secretaria general de Satse (sindicato enfermero) en Ceuta. En estos momentos, explica que el personal se encuentra "extenuado porque no ha tenido las libranzas que le correspondía. Ha tenido que trabajar de forma voluntaria u obligada para poder sacar la sanidad adelante y no se han hecho 100 contratos por parte del Ministerio de Sanidad, como dice la ministra, lo que se ha hecho es prorrogar de forma pírrica los contratos que se ofertaron para un verano que no tenía que ver con lo que ha sido este".

Muñoz apunta que el Ingesa no ha podido suplir "las necesidades sanitarias más inmediatas porque oferta contratos tan cortos que los profesionales buscan trabajo en otras zonas de España". "La población sanitaria al completo detesta las declaraciones que ha realizado en Ceuta la ministra. No solo fueron inoportunas e inadecuadas, sino que se tachó de racismo a un sistema sanitario que está formado por cristianos, judíos, hindúes y musulmanes. Sus declaraciones decepcionaron, y su visita y la del secretario de Estado de Sanidad fueron despreciadas por parte del personal, que no entendía que una ministra viniera a decir que no pasaba nada, que había un poco de exceso de trabajo".

La "decepción" que siente esta representante del sindicato enfermero con Mónica García no es compartida en Amyts, donde apuntan que ya conocían a la ministra "desde hace tiempo". "Siempre nos parece bien que sea un médico quien ejerza de ministro de Sanidad para que conozca el sector. Pero con Mónica García no ha habido sorpresa, sabíamos del partido del que partía y conocíamos su programa sanitario, por lo que no se puede hablar de desengaño", señala Ángela Hernández.

Sanidad deja sin ejecutar 500 millones mientras su modelo en Ceuta y Melilla externaliza servicios

Raquel BenitoGarcía afronta su comparecencia por la crisis de Ceuta con el foco sobre el INGESA, el organismo con el que el Ministerio gestiona directamente la sanidad de las dos ciudades autónomas, donde los profesionales denuncian un deterioro sistemático

Mónica García empezó a despuntar en el sector en las huelgas contra la privatización de la sanidad en el año 2012. En poco tiempo, pasó a ser diputada por Podemos y, tras la escisión con Íñigo Errejón, se sumó a Más Madrid. "Teníamos la impresión de que la ideología había podido a la médica", sentencia Hernández, que apunta a los jardines en los que la ministra se ha metido sola, como cuando habló de acabar con la jornada de 24 horas médicas en 2024. "Generó una esperanza de cambio que acabó cuando salió el borrador del estatuto marco".

En cualquier caso, estos profesionales son conscientes de que cuando se "utiliza una huelga, como la de Atención Primaria en Madrid o las que ha habido por el estatuto marco contra el Ministerio, con fines políticos, no nos beneficia nada a los profesionales". El próximo martes, el comité de huelga se reunirá para decidir si se convoca una huelga indefinida contra la ministra de Sanidad. Una decisión que podría tener un impacto directo en los fines electorales de Mónica García en la Comunidad de Madrid.