Navi Pillay, jurista sudafricana defensora de las libertades civiles y del derecho internacional, fue reconocida con el Nobel de la Paz 2026 en el momento de mayor debilitamiento de los organismos internacionales en toda su historia. La noticia fue aire fresco para quienes creemos en los cauces institucionales para dirimir los conflictos y que los poderosos, si pierden contrapesos internos, deben tener límites globales y enfrentar las consecuencias de sus actos si provocan violaciones masivas de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.
Pillay luchó contra el apartheid, sistema que legitimaba la discriminación racial en Sudáfrica y que prevaleció formalmente hasta 1994, cuando se lograron las primeras elecciones multirraciales. Decía: “Nos maltrataron y nos trataron como si no fuéramos nada. Sólo había dos opciones: ser débil y llorar o luchar. Siempre supe quién soy y cómo enfrentar cualquier forma de discriminación. Hay que atreverse a alzar la voz y condenarla”. Estudió Leyes en Durban, Sudáfrica, rodeada de compañeros blancos y, desde entonces, usó al Derecho como instrumento de lucha.