Cada vez que el calendario marca martes 13, el inconsciente colectivo activa una alarma llena de cautela. La sabiduría popular repite casi como un mantra la famosa frase “ni te cases ni te embarques”, desaconsejando tomar decisiones trascendentales, emprender viajes o firmar contratos importantes durante estas veinticuatro horas.

Para entender este temor social, hay que desmenuzar primero la figura del segundo día de la semana. En la mitología romana, este día está consagrado a Marte, el dios de la guerra, una deidad vinculada a la destrucción, la sangre y los conflictos violentos.