Una escapada romántica, regalo de las hijas. Una visita a los padres. Un viaje para conocer al nuevo sobrino. Un favor: acompañar a unos amigos a un evento. Una charla en la universidad para hablar con admiradores de la pasión de una compositora: la música… Casi tantos motivos como pasajeros. Por segunda vez en apenas nueve meses, esa actividad cotidiana, coger un tren de Madrid a Sevilla, ha supuesto perder la vida. En enero fallecieron 46 personas en el accidente de Adamuz (Córdoba); en el siniestro de este miércoles en Urda (Toledo) la cifra de víctimas mortales asciende a 69. Más de 110 muertos en menos de un año en la misma línea, la primera en estrenar, en 1992, la alta velocidad, durante un tiempo, la joya de la corona de ese concepto conocido como Marca España.

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