Hartazgo de los vecinos, pero sin brotes de violencia como los que vivió Ceuta la tarde y la noche del jueves. Un día después de que grupos de ciudadanos intentaran impedir el reparto de comida y agua a los migrantes acampados en la playa de El Trampolín y arrasaran y quemaran un asentamiento improvisado en un arenal cercano, en la ciudad autónoma se escucharon este viernes las mismas consignas. Tras los llamamientos a la calma y a la paz social hechos por el Gobierno central y el equipo de Juan Jesús Vivas, no se repitieron las mismas escenas, al menos hasta entrada la noche, aunque sí unos petardazos sobresaltaron una manifestación.
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