Estamos en 1960. Es un verano muy caluroso en Finlandia. Dos motos con dos parejas de jóvenes avanzan por una carretera sinuosa atravesando un bosque, rumbo al lago Bodom, un sitio tan hermoso que parece sacado de un cuento.

Los cuatro jóvenes, dos chicos de 18 años y dos chicas de 15, están emocionados porque planean acampar allí, pero no lo estarían tanto si supieran que esa idílica aventura se convertirá en una verdadera pesadilla.

Plantan su tienda en uno de los extremos del lago, sin saber que en esas tierras que pertenecen a una finca privada, está prohibido acampar. También desconocen que en los alrededores vive un hombre rubio y delgado, conocido por su carácter hostil y aversión a las personas.