En Galicia, las tardes pueden conservar luz cuando en otras zonas de España ya ha caído la noche. La diferencia resulta especialmente llamativa en verano, pero no depende únicamente de la estación. Su posición en el mapa y el huso horario que comparte con el resto de la península ayudan a entender por qué las puestas de sol llegan tan tarde según el reloj.

El Instituto Geográfico Nacional explica que la longitud geográfica influye en los horarios solares: cuanto más al oeste se encuentra un lugar, más tarde salen y se ponen el Sol respecto a otros puntos situados al este, una vez consideradas las demás variables. Galicia ocupa el extremo occidental peninsular, pero sus relojes marcan lo mismo que los de Cataluña o Baleares. Por eso, a una misma hora oficial, el día puede estar más avanzado en el este que en el oeste.

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A. M.

También intervienen la latitud y la época del año. En verano, las zonas más septentrionales tienen jornadas de luz más largas, lo que contribuye a esas tardes gallegas que parecen prolongarse. Esto no significa que Galicia disfrute siempre de más horas de sol: su ubicación occidental desplaza tanto el amanecer como el atardecer hacia horas más tardías del reloj.

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España tiene actualmente dos husos horarios. La península, Baleares, Ceuta y Melilla utilizan UTC+1 en invierno y UTC+2 en verano; Canarias mantiene una hora menos. El origen del horario peninsular actual se remonta a 1940. Una orden del Gobierno de Franco dispuso que el 16 de marzo, a las once de la noche, los relojes se adelantaran sesenta minutos. Aquel adelanto no se revirtió y dejó la hora oficial peninsular alineada con la de Europa central. Es una decisión distinta de los ajustes estacionales que hacemos en marzo y octubre.

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La coincidencia con el horario alemán alimentó la versión de que Franco había cambiado los relojes para complacer a Hitler. Sin embargo, esa supuesta intención política no está acreditada. El astrónomo Pere Planesas, del Observatorio Astronómico Nacional, cuestiona esa explicación y recuerda que la orden hablaba de acompasar el horario español con el de otros países europeos. Según explicó a Euronews, Alemania volvió a adelantar su hora en abril de 1940, de manera que quedó nuevamente una hora por delante de España. "La interpretación, a menudo repetida, de que podía haber sido un gesto hacia el Gobierno nazi es un bulo", asegura el astrónomo.

Los cambios de verano e invierno tienen, además, una historia anterior: España los aplicó por primera vez en 1918 y los recuperó de manera continuada en 1974. Su objetivo era aprovechar mejor la luz natural y reducir el consumo energético. Más adelante, Europa unificó los calendarios para facilitar la coordinación entre países, especialmente en actividades como el transporte y el comercio. Actualmente, los relojes se adelantan el último domingo de marzo y se atrasan el último domingo de octubre, mientras sigue pendiente el acuerdo europeo para eliminar estos ajustes