El pasado 5 de octubre, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció un adelanto electoral marcado por la asfixiante crisis de la vivienda. El desahucio de Maricarmen actuó como un punto de inflexión social, pero la gota que colmó el vaso político fue la derogación parlamentaria de los decretos ley de vivienda, que evidenció la soledad parlamentaria del Ejecutivo en el Congreso. Con este escenario de fondo, al que se suma la gestión de la crisis migratoria en Ceuta, el tablero político se encamina hacia una campaña exprés tan corta como intensa.
A mes y medio de la cita con las urnas, las tres principales fuerzas estatales apuestan por el inmovilismo en sus liderazgos: Pedro Sánchez repite al frente del PSOE, Alberto Núñez Feijóo comanda el Partido Popular y Santiago Abascal lidera la papeleta de Vox. Sin embargo, si miramos al espacio situado a la izquierda de los socialistas, el panorama se vuelve mucho más fragmentado y complejo.
La gran novedad de este 29N es el nacimiento de Frente Amplio, una coalición de urgencia que aglutina a Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes. Esta alianza nace con el objetivo estratégico de unificar el voto progresista bajo una sola marca y evitar la dispersión.
Las izquierdas negocian in extremis una lista única con el bloqueo de Madrid y Valencia como escollo
Carlos RochaEl Frente Amplio choca con Compromís tras el rechazo de IU a acudir en unidad y a pesar de los acuerdos en Canarias, con Podemos dentro, Aragón y Mallorca. Rufián pide "disculpas" tras el "fracaso" de su intento de lista unitariaLa candidatura a la Presidencia del Gobierno recae en Ada Colau, abriendo un escenario inédito en el que el principal líder del espacio no encabezará la tradicional lista de Madrid, sino la de Barcelona. Por ello, la coalición ha elegido a Emilio Delgado, diputado de Más Madrid, para liderar la papeleta en la capital, un puesto que inicialmente iba a ocupar la ministra Mónica García. Esto ha obligado a mover ficha al resto de grandes siglas en la capital. Mientras que Feijóo y Abascal liderarán en persona las listas del PP y Vox para rentabilizar su tirón presidencial, Pedro Sánchez ha decidido blindar la papeleta del PSOE situando a la ministra de Defensa, Margarita Robles, como su número dos.
En un intento de última hora por ensanchar el espacio, Colau ha manifestado su disposición a abrir las listas y continuar negociando para tejer un frente unitario que incluya a Podemos y Esquerra Republicana (ERC). No obstante, el tiempo apremia, con el anuncio definitivo de la candidatura fijado para mañana, 17 de octubre. En este contexto de negociación límite, Emilio Delgado ha ofrecido los puestos 2 o 3 de la lista de Madrid a Podemos, descartando por completo que Irene Montero encabece la papeleta de la capital.
Podemos se mantiene reacio a disolverse dentro de Frente Amplio. De hecho, la formación morada ha rebotado la invitación al resto de fuerzas a sumarse a su propia alianza con los republicanos catalanes. Tras un proceso de primarias sin oposición interna, Irene Montero ha sido designada como la candidata a la Presidencia, mientras que ERC vuelve a confiar en Gabriel Rufián.
Ambas formaciones han sellado un pacto que opera como una colaboración electoral estratégica en Cataluña. Para no atomizar el voto, Podemos renuncia a competir con sus siglas en territorio catalán e integrará a sus candidatos como independientes en las listas de ERC (con especial peso en Barcelona y Tarragona). La meta de esta alianza es obtener fuerza parlamentaria como "muro de contención".
El voto territorialLas fuerzas territoriales prometen volver a tener la llave de la gobernabilidad con importantes movimientos en sus filas. Un claro ejemplo es EH Bildu, que afronta un cambio de ciclo histórico tras el paso al lado de Mertxe Aizpurua y Jon Iñarritu. En su lugar, la Mesa Política ha propuesto a Oskar Matute para encabezar la lista al Congreso por Bizkaia y asumir la portavocía en la Cámara Baja, mientras que Idurre Bideguren pilotará la candidatura y la portavocía en el Senado. Por su parte, el PNV confía su estandarte en Madrid a Maribel Vaquero y ha blindado sus listas provinciales con sus principales activos municipales, incluyendo a exalcaldes de peso como Eneko Goia y Gorka Urtaran para asegurar el voto local.
En este mismo territorio, la derecha ha movido ficha: Unión del Pueblo Navarro (UPN) y el Partido Popular han cerrado un acuerdo para concurrir en coalición bajo el nombre 'Unión del Pueblo Navarro en coalición con el Partido Popular', uniendo el voto conservador foral para disputar los escaños de la comunidad.
En la Comunidad Valenciana, la unidad ha saltado por los aires. Esquerra Unida (EUPV) ha rechazado integrarse en la lista de Compromís, acusándoles de querer absorber sus siglas. Una fragmentación que contrasta con el éxito de los pactos en Aragón —donde Chunta Aragonesista y Frente Amplio irán bajo una marca única— y en Baleares, donde Ara Més pilotará una candidatura de coalición con Sumar e Izquierda Unida, dejando a Podemos al margen por el momento.
El rompecabezas de la izquierda territorial: del encaje de Compromís al portazo de Adelante
Víctor Romero. ValenciaEl Frente Amplio tiene la duda de Podemos, pero también de la formación valenciana, que ofrece integración, pero en su lista propia. Los andalucistas irán solos y queda descartada Teresa Rodríguez como candidataLa reorganización por bloques también sacude al archipiélago canario, donde Coalición Canaria no concurrirá en solitario, sino bajo la alianza unificada Coalición Canaria – Primero Canarias junto a múltiples partidos municipalistas de las islas, situando a Cristina Valido y al alcalde Teodoro Sosa como grandes bazas al Congreso. Como contrapartida, la izquierda insular ha reaccionado sellando un pacto histórico unitario: Nueva Canarias, Podemos, Izquierda Unida y Movimiento Sumar acudirán juntos a las urnas bajo las siglas oficiales de Unidad del Pueblo Canario (UPC).
En Galicia, el BNG mantiene una apuesta de clara continuidad con Néstor Rego como faro en el Congreso. En contraste con este despliegue de fuerzas, destaca la sonada ausencia de la CUP, que ha decidido de manera estratégica no presentarse a estos comicios del 29N.
Otras marcas en lizaLa premura de los plazos también obliga a las fuerzas extraparlamentarias a mover ficha contrarreloj para formalizar sus listas mediante la obligatoria recogida de avales ciudadanos. En el espacio del centro liberal destaca el debut de Democracia para el Siglo 21, una coalición de urgencia liderada por la abogada Miriam González Durántez que absorbe la estructura de Ciudadanos y UCIN para competir únicamente en Madrid y Barcelona.
Por su parte, la agrupación de corte ultra Se Acabó La Fiesta (SALF), encabezada por Alvise Pérez, formaliza su salto desde el Parlamento Europeo al panorama legislativo nacional. Ambas formaciones apuran las horas para certificar las firmas obligatorias que exige la ley electoral a los partidos sin representación previa en las Cortes.
Cataluña como campo de batallaLos análisis mediáticos miran con lupa a las provincias catalanas, que cuentan con un volumen de escaños capaz de inclinar la balanza nacional. Históricamente, el partido que logra imponerse con fuerza en Cataluña (especialmente el PSC) suele encontrar el camino directo hacia la Moncloa.
Por ello, el PSC ha desplegado toda su artillería pesada colocando a referentes institucionales como cabezas de lista: el ministro de Industria, Jordi Hereu, liderará la batalla por Barcelona, acompañado de Montse Mínguez en Lleida y Marc Lamuà en Girona.
Con la irrupción del Frente Amplio de Colau por un lado, y la alianza ERC-Podemos con Rufián por el otro, Cataluña se perfila como uno de los principales epicentros políticos de estas elecciones. La disputa del voto entre estas candidaturas apunta a ser clave en el reparto de escaños y en la posterior configuración del Gobierno de España.