Hay destinos que se descubren con calma, entre paisajes naturales, historias que permanecen y sabores que terminan convirtiéndose en recuerdos. Así comenzó mi aventura por San Blas, un recorrido que me llevó a conocer diferentes facetas de este puerto nayarita.

Playa Limoncito: comenzar el día frente al Pacífico

Mi aventura comenzó muy temprano en Playa Limoncito, donde contemplé el amanecer frente al Pacífico.

Con la primera luz del día, la playa adquiere una atmósfera tranquila que invita a detenerse y disfrutar del paisaje. El sonido de las olas, la brisa marina y los tonos del cielo convierten este momento en una de esas experiencias sencillas que terminan quedándose en la memoria.

Tip: Llega unos minutos antes del amanecer para encontrar un buen punto desde donde contemplar el paisaje y disfrutar la playa con mayor tranquilidad.

La Contaduría: historia sobre las montañas de San Blas

Después del amanecer, continué hacia La Contaduría, uno de los sitios históricos más representativos de San Blas.

Ubicada en lo alto de una colina, esta antigua fortificación permite conocer parte de lamhistoria del puerto y, al mismo tiempo, disfrutar de una impresionante panorámica hacia la costa.

Recorrer sus antiguos espacios es viajar al pasado y comprender la importancia que tuvo San Blas como puerto durante diferentes etapas de la historia de México.

Tip: Recorre el sitio con calma y aprovecha los puntos elevados para disfrutar de las vistas hacia el Pacífico.

La Tovara: navegar entre manglares

La siguiente parada fue La Tovara, donde la historia dio paso a la naturaleza.

El recorrido en lancha por sus canales permite adentrarse en un ecosistema de manglares lleno de vida. Durante el trayecto es posible observar diferentes especies de aves, reptiles y otros animales que encuentran en este humedal un refugio natural.

La tranquilidad del agua y la vegetación que rodea los canales hacen que navegar por La Tovara sea una experiencia completamente diferente a la que se vive en las playas.

Tip: Lleva protector solar, repelente y cámara. Si quieres observar aves, unos binoculares pueden hacer aún más interesante el recorrido.

Cocodrilario: conocer de cerca la fauna de San Blas

Después de recorrer los manglares, continué la experiencia en el cocodrilario, un espacio dedicado al conocimiento y conservación de estos reptiles.

La visita permite aprender más sobre los cocodrilos, su comportamiento y la importancia que tienen dentro de los ecosistemas de la región.

Más allá de observarlos de cerca, conocer estos animales ayuda a comprender la importancia de proteger los humedales y las especies que dependen de ellos.

Tip: Sigue las indicaciones de los responsables del lugar y evita alimentar o intentar tocar a los animales.

Aticama: los famosos balazos de mariscos

Después de una mañana llena de naturaleza, llegó el momento de descubrir uno de los sabores más conocidos de esta región: los balazos de mariscos en Aticama.

Este platillo es parte de la identidad gastronómica de la costa nayarita y representa la estrecha relación que existe entre las comunidades y los productos frescos del Pacífico.

Probarlos fue también una manera de conocer San Blas a través de su gastronomía, porque algunos destinos se recuerdan tanto por sus paisajes como por los sabores que encontramos en el camino.

Tip: Pregunta por los mariscos frescos del día y disfruta la experiencia acompañada de una bebida refrescante.

Tova: cerrar el día frente al mar

Al caer la tarde llegué a Tova, donde el ritmo del viaje comenzó a bajar.

Frente al Pacífico, el ambiente invita a relajarse y disfrutar el paisaje después de un día lleno de recorridos. Contemplar el mar al final de la jornada fue la manera perfecta de cerrar el primer día de esta aventura.

Tip: Visítalo durante el atardecer para disfrutar de la luz dorada sobre el Pacífico y aprovechar el ambiente relajado del lugar.

Aldea Camalote: descansar rodeado de naturaleza

Después de un día de exploración, llegó el momento de descansar en Aldea Camalote.

Rodeado por un ambiente natural y tranquilo, este espacio permitió desconectarme del ritmo cotidiano y recargar energías para continuar con la aventura al día siguiente.

Dormir cerca de la naturaleza es parte de la experiencia de conocer San Blas desde una perspectiva más tranquila y auténtica.

Tip: Aprovecha la estancia para descansar y comenzar temprano el segundo día, cuando la temperatura es más agradable.