DUBÁI- Tras seis meses de guerra, los líderes de Irán se han unido en torno a un núcleo duro de generales y clérigos atrincherados desde hace mucho tiempo en la teocracia gobernante. Están preparados para una confrontación con Estados Unidos que podría prolongarse y decididos a impedir la agitación interna.

Dista mucho de las esperanzas iniciales del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de derrocar a la República Islámica y de sus posteriores afirmaciones de que el “cambio de régimen” había puesto en primer plano a funcionarios más dispuestos al compromiso.

Los nuevos dirigentes iraníes muestran poca confianza en cualquier acuerdo con Trump, después de haber sido atacados dos veces mientras mantenían conversaciones, y podrían estar preparándose para otro asalto una vez que Washington reponga sus reservas de misiles interceptores. También han amenazado con intensificar la guerra, mientras un bloqueo estadounidense continuado y los planes de Trump de nuevas sanciones amenazan con asfixiar la economía del país, ya de por sí maltrecha.