Maribel se divorció de su pareja, el subinspector de policía local Víctor G. B. en 2022. Cuando dijo basta, comenzó un periodo infernal para ella y sus dos hijas que recoge la sentencia que llevó al agente a prisión en julio. En los tres años que han pasado entre la primera denuncia, de julio de 2023, y su entrada en la cárcel en Granada, el maltratador usó todo un despliegue tecnológico aprovechándose de sus conocimientos policiales para vigilarla y acosarla y quebró de manera reiterada la orden de alejamiento que el juez le impuso. “Le dije que recogiera sus cosas y saliera de mi casa… Entonces empezó el mayor calvario de mi vida”, cuenta Maribel, que es psicóloga y tiene 53 años. El camino para ponerse a salvo no ha sido fácil. Ha reunido el valor para contarlo a EL PAÍS después de que su exmarido empezara a cumplir la condena de 29 meses por delitos de violencia habitual y menoscabo psíquico.
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